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Juez Baltasar Garzón y Dolores Delgado
OPINIÓN

La izquierda que clama “golpe judicial” es la misma que lleva ocho años perpetrando un golpe institucional

La opinión de Javier García Isac de hoy, martes 9 de diciembre de 2025

La reacción en tromba de la izquierda española —desde el PSOE hasta sus marcas blancas y sus parásitos políticos— contra la sentencia del Tribunal Supremo que condena al delincuente fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, no es únicamente indecente: es una prueba más de que vivimos bajo una izquierda que no reconoce más democracia que la que controla, más justicia que la que manipula y más verdad que la que fabrica.

Los mismos que llevan años dinamitando el Estado llaman ahora “golpe” a una sentencia del Supremo

Resulta grotesco ver cómo los mismos que llevan ocho años ejecutando un golpe de Estado institucional, los mismos que han colonizado el Parlamento, la Fiscalía, RTVE, el CIS, el Constitucional, Moncloa y cuanto organismo público han podido corromper, se rasgan ahora las vestiduras por una sentencia judicial que les rompe el relato.

La izquierda habla de “lawfare”, de “golpe judicial”, de “trama reaccionaria”. Pero lo cierto es que lo único que ha quedado al descubierto es el tamaño descomunal de su corrupción política y moral.

El Supremo ha condenado al fiscal general del Estado por revelación de secretos, pero lo más grave no es la pena —timorata, suave, casi vergonzosa para los delitos cometidos—, sino la reacción de quienes deberían estar guardando un respetuoso silencio si tuvieran un mínimo sentido institucional.

Garzón y Delgado: la pareja que simboliza las cloacas del Estado

Encabezando las protesta ante el Tribunal Supremo  y haciendo bolos televisivos, están los dos personajes que mejor representan la descomposición ética de la izquierda y la degradación del Estado de Derecho:

Baltasar Garzón, exjuez expulsado de la carrera judicial por prevaricar;

y Dolores Delgado, ministra de Justicia colocada por Sánchez, convertida después en fiscal general y que dimitió para dejar paso a su hombre de confianza, el hoy condenado García Ortiz. Por no recordar la amistad de ambos con el ex comisario Villarejo y como son muy partidarios de las redes vaginales de información  Y junto a ellos, un sectario ya emérito como Martín Pallin. Lo mejor de cada casa.

Garzón, inhabilitado por retorcer la ley a su conveniencia.

Delgado, señalada por el Supremo por un ascenso anulado por desviación de poder.

Y juntos, mano a mano, liderando una protesta contra los jueces porque las resoluciones no les han sido favorables.

Si alguien quiere ver las cloacas del Estado, que mire a esta pareja.

La imagen lo decía todo:

el prevaricador y la ministra reciclada en fiscal general, ambos al servicio del PSOE, acusando al Tribunal Supremo de romper la democracia.

Cuando son ellos, precisamente ellos, los profesionales de triturarla.

El PSOE, partido degenerado, eje de la demolición institucional

El PSOE ha dejado de ser un partido político, si es que alguna vez lo fue,  para convertirse en una máquina de demolición institucional.

Su estrategia es tan burda como efectiva:

1. Colonizar todas las instituciones.

2. Colocar jueces y fiscales afines.

3. Atacar sin descanso a quienes no se someten.

4. Atribuir a la derecha todos los males para tapar su corrupción.

5. Gritar “golpe” cada vez que la justicia les planta cara.

Hablan de “ataques a la democracia” los mismos que llevan desde 2018 desmontando pieza a pieza el Estado de Derecho:

indultos a golpistas, amnistía a delincuentes, pactos con terroristas, compra de medios de comunicación, persecución a jueces, injerencias en la Fiscalía, insultos a la oposición, decretos-ley para todo, ataques a las instituciones que no controlan y un largo etcétera que ya es historia negra de España.

El PSOE es hoy, más que nunca, la degradación absoluta de la democracia.

Los parásitos del PSOE: Iglesias, Montero y la cloaca intelectual de la izquierda

A esta ofensiva se han sumado, como no podía ser de otra forma, los parásitos del sanchismo:

Pablo Iglesias, Irene Montero, Echenique, Yolanda Díaz y toda la retahíla de predicadores del odio que llevan años diciendo que hay que “machacar a la derecha”.

Ellos, que han justificado asaltos a parlamentos, escraches, violencia callejera, persecuciones políticas y señalamientos públicos.

Ellos, que ahora hablan de “judicialización” cuando siempre han despreciado la separación de poderes.

Ellos, que quieren un país sin jueces independientes, sin medios críticos y sin oposición real.

Los mismos que se sienten herederos del bolivarianismo “latinoamericano” quieren imponer en España ese modelo de república autoritaria donde las instituciones solo sirven para blindar al líder y perseguir a la disidencia.

La estrategia del PSOE: culpar a los jueces para ocultar su corrupción

Es evidente.

El PSOE está acorralado por su propia corrupción —Koldo, Tito Berni, Ábalos, Aldama, Gürtel socialista, la trama de las mascarillas, el caso Begoña, el caso Air Europa, el caso Delcy, el caso del hermano del presidente, el fiscal general condenado…—y la única vía de escape que les queda es destruir la credibilidad de los jueces.

Quieren inhabilitar al poder judicial porque saben que, si los jueces actúan con libertad, medio Consejo de Ministros acabaría imputado.

Por eso gritan.

Por eso insultan.

Por eso se manifiestan ante el Supremo.

Por eso intoxican a la opinión pública con el mantra del “golpe judicial”.

Es su única defensa.

Los feladores mediáticos del PSOE: la última línea de defensa del régimen

Toda esta operación de propaganda no sería posible sin la complicidad de los feladores mediáticos del sanchismo:

tertulianos a sueldo, comentaristas de plantilla, periodistas subvencionados que repiten cada mañana el argumentario de Moncloa.

Son los mismos que blanquean a García Ortiz, que justifican a Garzón, que ensalzan a Delgado, que insultan a los jueces y que demonizan a quienes denuncian la corrupción socialista.

La izquierda no estaría destrozando el país si no fuera porque su Brunete mediática trabaja a pleno rendimiento.

España es incompatible con esta izquierda

La verdad es incuestionable:

España no puede sobrevivir bajo un PSOE que está dispuesto a destruirlo todo para mantenerse en el poder.

Un partido que insulta a los jueces, que protege a los corruptos, que ataca a la oposición, que manipula los medios, que coloniza las instituciones, que censura, que miente, que compra voluntades, que cambia leyes para proteger a delincuentes y que utiliza el Estado como si fuera una finca privada.

Un partido así no es compatible con una democracia occidental.

Un partido así debería estar, como mínimo, fuera de toda institución.

Y según muchos españoles, directamente ilegalizado.

➡️ Opinión

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