
La gran mentira mediática: cuando el sistema intenta igualar lo que no es igual
VOX crece, y cuando VOX crece, el régimen tiembla
No es casualidad. No es un error. No es periodismo. Es una operación política y mediática perfectamente coordinada para salvar al poder y demonizar a quien lo amenaza. Cuando el PSOE se hunde entre casos de corrupción, abusos sexuales y encubrimientos, el sistema activa su maquinaria: “todos son iguales”. Y en ese lodazal fabricado a medida intentan arrastrar a VOX, equiparando lo incomparable, falseando los hechos y mintiendo sin pudor. Porque VOX crece, y cuando VOX crece, el régimen tiembla.
La gran mentira mediática: cuando el sistema intenta igualar lo que no es igual
Hay una operación en marcha. Burda, obscena y perfectamente coordinada. Una operación mediática diseñada para igualar lo que jamás puede ser igualado, para diluir la gravedad de los crímenes del poder y para criminalizar a quien amenaza el consenso corrupto. Esa operación tiene un objetivo claro: VOX.
En los últimos días, medios de comunicación alineados con el PSOE, el PP y el régimen del 78 han activado un relato tan viejo como eficaz: “todos los partidos son iguales”, “la corrupción y los abusos están en todas partes”, “VOX no es diferente”. Es falso. Radicalmente falso. Y, además, profundamente inmoral.
No, no, todo es lo mismo
Pretender equiparar los escándalos sistémicos de corrupción y abusos sexuales en el PSOE —protegidos, tapados y normalizados desde el poder— con un conflicto administrativo de una organización juvenil vinculada a VOX, o con un supuesto caso de acoso verbal sin denuncia judicial, sin condena y aireado dos años después, no es periodismo: es propaganda.
Mientras el PSOE acumula casos de abuso sexual, acoso laboral, prostitución, tráfico de influencias y encubrimiento, con ministros, altos cargos y dirigentes señalados, se intenta convencer a la opinión pública de que un mensaje presuntamente impropio, atribuido a un responsable de redes sociales de VOX, es lo mismo.
No lo es. Ni de lejos.
El PSOE: una estructura de poder podrida
En el Partido Socialista los abusos no son hechos aislados, son un problema estructural. Están protegidos por el aparato del Estado, por la Fiscalía, por los medios subvencionados y por una red de silencios cómplices.
Casos tapados en Moncloa. Denuncias enterradas. Víctimas ignoradas. Dirigentes recolocados. Feminismo de pancarta y machismo de despacho. Y cuando el escándalo estalla, el manual es siempre el mismo: minimizar, negar, desacreditar a la víctima y desviar la atención.
Eso no es comparable con nada de lo que ha ocurrido en VOX.
SUMAR y Podemos: los únicos comparables entre ellos
Si alguien quiere buscar paralelismos, que mire donde debe: Podemos y Sumar. Allí sí existen patrones de sectarismo, abusos de poder, comportamientos sexuales impropios y encubrimientos que hoy intentan borrar con silencio y amnesia selectiva.
Los mismos que daban lecciones morales y feministas, los mismos que señalaban a los demás, resultaron ser exactamente aquello que decían combatir.
Pero VOX no forma parte de ese lodazal.
Una persecución política y mediática sin precedentes
VOX sufre una persecución política, mediática y judicial que no ha sufrido ninguna otra organización en España. No por lo que ha hecho, sino por lo que representa.
Cada inspección, cada titular manipulado, cada insinuación sin pruebas, cada noticia reciclada dos años después responde a una misma lógica: frenar su crecimiento.
VOX se aproxima peligrosamente al 20% en intención de voto, especialmente entre los más jóvenes, y eso ha activado todas las alarmas del bipartidismo corrupto. Cuando el sistema tiene miedo, no debate: destruye. No argumenta: criminaliza. No informa: manipula.
La gran falsificación moral
No hay en VOX una cultura de abusos.
No hay estructuras de encubrimiento.
No hay ministros señalados.
No hay fiscales protegiendo a culpables.
No hay medios mirando hacia otro lado durante años.
Lo que hay es una maquinaria desesperada intentando salvar al régimen a base de mentiras.
Si atacan así, es porque temen
Cuando PP y PSOE coinciden en el relato.
Cuando los grandes medios repiten consignas.
Cuando se fuerza una equivalencia moral falsa.
Cuando se criminaliza al adversario sin pruebas.
Es porque VOX es la auténtica amenaza para el bipartidismo corrupto.
Y por eso lo atacan.
Porque crece.
Porque no se somete.
Porque no se vende.
Y porque, esta vez, el miedo ha cambiado de bando.
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