La falacia del falso compromiso es aquella que crea la ilusión de haber llegado a una postura moderada o de acuerdo por haber encontrado un ‘punto medio’ entre dos posiciones. Eso sí, sin tener en cuenta si ambos extremos eran igualmente válidos o si la posición intermedia realmente resuelve el problema.
Maduro impone su régimen autocrático y encarcela a quienes, en justicia, se niegan a aceptarlo. Luego aparece Zapatero en el Palacio de Miraflores, reivindicando su papel de hombre de paz, anunciando el triunfo del ‘diálogo’ al encontrar un supuesto punto medio, traducido en la liberación de algunos presos… cuando, en realidad, Maduro sigue madurando, mientras los encarcelados solo recuperan lo que ya era suyo: su libertad.
Es decir, no es que no haga nada, es aún peor… no solo no ayuda a liberar a Venezuela de la autocracia, sino que la blanquea y la legitima. Y lleva años repitiendo la jugada. ¿Qué obtendrá a cambio de sus inestimables servicios?
Lleva tantos años riéndose del pueblo venezolano, que la falacia del falso compromiso, coronada al exiliar al legítimo presidente de Venezuela en España, debería recibir su merecido nombre: ‘la falacia del diálogo’.