España se cae a pedazos. No es una metáfora, no es un recurso literario, no es alarmismo: es la pura y dura realidad. Las infraestructuras se hunden, los servicios públicos colapsan, la vivienda es inalcanzable, la sanidad se desmorona, la seguridad retrocede y el tejido productivo agoniza. Nada funciona. Nada. Con una excepción inquietante y reveladora: Hacienda.
Como bien señaló Santiago Abascal, el único ministerio que funciona a pleno rendimiento es el de recaudar, el de exprimir, el de castigar fiscalmente al ciudadano honrado.
Un Estado fallido sostenido por una maquinaria fiscal depredadora. Ese es el balance del socialismo en el poder.
Un gobierno incapaz de gestionar… pero voraz para cobrar
Ocho años de gobierno socialista bastan para comprobar que el PSOE no sabe gobernar, pero sí sabe saquear. No sabe gestionar emergencias, pero sí idear nuevos impuestos. No sabe prevenir tragedias, pero sí inventar nuevas figuras tributarias. No sabe garantizar el futuro de los jóvenes, pero sí perseguirlos fiscalmente desde la cuna.
La última ocurrencia de este gobierno criminal, corrupto e inoperante es propia de una distopía socialista: pretender que los hijos tributen por vivir en casa de sus padres.
Si unos padres dejan a su hijo un piso vacío, la casa del pueblo o una vivienda heredada, el Estado quiere meter la mano. No importa que el joven no tenga ingresos, no importa que no pueda pagar un alquiler, no importa que sobreviva como pueda: Hacienda llama a la puerta.
Esto ya no es afán recaudatorio. Es persecución social.
El PSOE contra la familia, una vez más
El socialismo siempre ha odiado a la familia. Porque la familia es independencia, es red de apoyo, es soberanía personal frente al Estado. Por eso ahora van a por ella.
Primero atacaron el ahorro. Después la propiedad. Luego la herencia. Y ahora el simple hecho de vivir con los padres.
El PSOE, que presume de justicia social, condena a los jóvenes a la precariedad perpetua y, cuando sobreviven gracias a su familia, pretende castigar fiscalmente esa ayuda. Es el colmo de la miseria moral.
Mientras tanto, los jóvenes emigran, el paro juvenil es estructural, el acceso a la vivienda es una quimera y los salarios son de subsistencia. Pero el problema, según ellos, es que un hijo viva en un piso de sus padres sin pagarle tributo al Estado.
María Jesús Montero: la ministra del sablazo permanente
Todo esto tiene una arquitecta política clara: María Jesús Montero, ministra de Hacienda y ahora reciclada como candidata del PSOE en Andalucía.
La misma que ha convertido su ministerio en una trituradora fiscal, la misma que persigue al autónomo, al pequeño empresario y al trabajador, pero mira hacia otro lado cuando se trata de:
Pagos en metálico
Financiaciones opacas
Tramas de corrupción socialista
Dinero negro que nunca se explica
¿Dónde está el celo inspector con el PSOE?







