
1959: cuando España pasó del hambre al desarrollo, y cuando hoy nos acostumbran a la miseria
La opinión de Javier García Isac de hoy, miércoles 17 de diciembre de 2025
Hay fechas que la izquierda odia recordar porque desmontan todo su relato. 1959 es una de ellas. Ese año, con el Plan de Estabilización, España dio un giro decisivo y dejó atrás el hambre para iniciar el despegue económico más espectacular de su historia contemporánea. Y no fue magia. No fue suerte. No fue Europa. Fue una decisión política firme, un modelo de Estado fuerte y una voluntad clara de sacar a España adelante.
A ese gran viraje económico se sumó otro proyecto colosal, injustamente silenciado: el Plan Badajoz, la mayor obra de transformación agraria, hidráulica y social que jamás se ha hecho en Extremadura. Dos planes distintos, pero con un mismo espíritu: construir una nación próspera, productiva y propietaria.
Exactamente lo contrario de lo que hoy nos imponen.
Del hambre al desarrollo: el Plan de Estabilización de 1959
España venía de una posguerra dura, de aislamiento internacional, de sacrificio, de cartillas de racionamiento. Pero en apenas una década, con orden, estabilidad política y visión nacional, el país estaba preparado para dar un salto histórico. Y ese salto llegó en 1959.
El Plan de Estabilización supuso:
Apertura de la economía.
Impulso a la industria.
Desarrollo del turismo.
Modernización financiera.
Crecimiento del empleo.
Aumento del nivel de vida.
Expansión de la clase media.
A partir de entonces, durante los años 60, España creció a ritmos que hoy parecen ciencia ficción. Fue uno de los países que más creció del mundo, llegando a competir en tasas de crecimiento incluso con el Japón del milagro asiático.
España pasó:
Del campo a la fábrica. Haciendo compatibles campo e industria
De la miseria al bienestar.
Del atraso al desarrollo.
Y todo ello sin deuda monstruosa, sin inflación descontrolada, sin parasitar al contribuyente y sin demonizar al empresario.
El Plan Badajoz: la revolución social que nadie quiere contar
Junto al Plan de Estabilización, hay otro gran proyecto que la izquierda silencia con especial saña: el Plan Badajoz. Un plan que transformó por completo Extremadura, una de las regiones históricamente más castigadas por la pobreza.
¿Qué fue el Plan Badajoz?
Regadíos.
Pantanos.
Canales.
Electrificación.
Colonización agraria.
Creación de pueblos nuevos.
Entrega de tierras a miles de familias.
Fue una revolución social real, no de pancarta ni de ministerio ideológico. Familias que no tenían nada pasaron a tener tierra, casa, trabajo y futuro. Propietarios. No dependientes. Libres.
Eso es algo que la izquierda no perdona: que el franquismo creara propietarios, clase media, estabilidad y arraigo.
El milagro económico que la izquierda jamás reconocerá
Durante los años 60, España:
Construyó millones de viviendas.
Generalizó el acceso a la propiedad.
Industrializó el país.
Conectó el territorio.
Empujó a millones de españoles a una vida digna.
Y no lo hizo con discursos.
Lo hizo con obras, fábricas, pantanos, carreteras, puertos y trabajo.
La izquierda nunca reconocerá esto porque desmonta su gran mentira: que ellos traen progreso. La realidad es que donde gobierna hoy la izquierda:
Se destruye la industria.
Se criminaliza al productor.
Se arruina al campo.
Se asfixia a la empresa.
Y se hunde a la clase media.
De la España de los propietarios a la España de los inquilinos de habitación
Aquí está la comparación más demoledora.
Ayer:
Comprar una vivienda era un objetivo realista.
Una familia con un sueldo podía acceder a una casa.
El esfuerzo tenía recompensa.
Se aspiraba a tener patrimonio.
Se construía un futuro.
Hoy:
Comprar una vivienda es una quimera.
Los jóvenes ya no piensan en un piso, sino en alquilar una habitación.
La precariedad se ha normalizado.
La dependencia del Estado se presenta como virtud.
La pobreza se disfraza de sostenibilidad.
Nos están acostumbrando a vivir mal.
Nos quieren sin propiedad, sin ahorro, sin futuro y sin raíces.
Y lo peor es que pretenden convencernos de que eso es “lo normal”.
Antes se aspiraba a prosperar. Hoy te enseñan a conformarte con sobrevivir
El contraste es brutal:
Antes el objetivo era crecer.
Hoy el objetivo es resistir.
Antes se hablaba de desarrollo.
Hoy se habla de restricciones.
Antes se construían pantanos.
Hoy se destruyen presas.
Antes se impulsaba la industria.
Hoy se la demoniza.
El verdadero milagro económico no fue solo crecer. Fue hacerlo creando propietarios y clase media. Hoy se está haciendo exactamente lo contrario: destruirla.
Sánchez representa todo lo contrario a 1959
El modelo actual es el reverso exacto del modelo del Plan de Estabilización:
Más impuestos.
Más deuda.
Más gasto improductivo.
Más ideología.
Menos industria.
Menos vivienda.
Menos trabajo digno.
Pedro Sánchez no gobierna para que España crezca. Gobierna para que su poder se mantenga, aunque España se empobrezca.
En lugar de planes de desarrollo hay:
Agendas 2030.
Pactos verdes suicidas.
Criminalización del campo.
Asfixia energética.
Dependencia del Estado.
España ya demostró que podía crecer. Lo que hoy falta no es capacidad, es Gobierno
España no es pobre por naturaleza.
España no es incapaz por destino.
España no es miserable por vocación.
España prosperó cuando tuvo un Estado fuerte, un proyecto nacional y una economía productiva. Y eso ocurrió con el Plan de Estabilización de 1959 y con el Plan Badajoz.
Lo que hoy tenemos no es mala suerte.
Es mala política.
Dos modelos, dos Españas
La España de 1959: trabajo, propiedad, desarrollo, futuro.
La España de hoy: precariedad, alquiler de habitación, dependencia, resignación.
Y la pregunta es inevitable:
¿Cómo es posible que un país que hace 60 años lideraba el crecimiento hoy lidere la resignación?
Porque el problema no es económico.
Es político, moral y nacional.
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