
El PSOE y la gran estafa feminista: usar a la mujer, tapar a los babosos y proteger al agresor
La opinión de Javier García Isac de hoy, miércoles 17 de diciembre de 2025
El PSOE se ha arrogado el título de “el partido más feminista de la historia”. Lo repiten como dogma, lo amplifican sus ministros, lo jalean sus medios subvencionados y lo imponen como verdad oficial. Pero la realidad, tozuda y demoledora, es otra muy distinta: el PSOE no defiende a la mujer; la utiliza, la manipula y la sacrifica cuando estorba a su poder.
Porque el feminismo socialista no es defensa de derechos, sino ingeniería ideológica. No es protección de la mujer, sino instrumentalización política. Y cuando aparecen abusos, acosos o comportamientos repugnantes dentro de la propia organización, el partido actúa siempre igual: silencio, encubrimiento y mentira.
Babosos protegidos, víctimas abandonadas
Los casos de acoso sexual dentro del PSOE no son hechos aislados. Son patrones. Son estructurales. Son el resultado de una cultura de poder donde el carnet pesa más que la dignidad de las mujeres.
Ahí está el caso de Paco Salazar, señalado por empleadas de Moncloa, apartado discretamente de un cargo para evitar el escándalo, sin explicaciones públicas, sin depuración real, sin justicia. No hubo condena política, no hubo autocrítica, no hubo transparencia. Hubo encubrimiento.
Y lo más grave: hubo conocimiento previo. Porque cuando dirigentes socialistas, como Pilar Alegría, se reúnen y socializan con personas sobre las que pesan denuncias conocidas en el entorno político, lo que hay no es ignorancia: es complicidad.
El feminismo que calla cuando el agresor es “de los nuestros”
¿Dónde estaban entonces las feministas del PSOE?
¿Dónde los gritos de “hermana, yo sí te creo”?
¿Dónde las pancartas, los comunicados y las lágrimas de plató?
Desaparecieron. Porque el feminismo socialista solo funciona contra el adversario político. Cuando el presunto abusador es militante, asesor o cargo del partido, la mujer deja de importar.
Los testimonios de Torremolinos, los episodios en comités federales, las denuncias internas en Galicia, incluso manifiestos firmados por militantes socialistas exigiendo el fin de los abusos sexuales dentro del partido, han sido sistemáticamente silenciados. No encajan en el relato. No interesan. No venden.
Leyes ideológicas, mujeres desprotegidas
El mismo PSOE que dice proteger a la mujer ha puesto en la calle a violadores y agresores sexuales. La infame ley del “solo sí es sí” —defendida, aprobada y sostenida por el socialismo— ha supuesto rebajas de condena y excarcelaciones que han dejado a miles de mujeres en mayor inseguridad.
Ese es el feminismo real del PSOE:
— Soltar delincuentes sexuales.
— Tapar abusos internos.
— Criminalizar al discrepante.
— Utilizar a la mujer como arma política.
El mayor peligro para la mujer en la España actual
Hoy, el PSOE es el mayor peligro para la mujer en España. No por casualidad, sino por convicción ideológica. Porque su feminismo no busca justicia, busca control social. No busca igualdad ante la ley, busca privilegios y censura. No protege a la víctima, protege al aparato.
Cada día son más las mujeres que despiertan, que se niegan a ser tratadas como menores de edad ideológicas, que rechazan ser utilizadas como cuota, pancarta o eslogan electoral.
Y frente a esa gran estafa moral, solo una alternativa ofrece coherencia, seguridad y defensa real de la mujer: VOX. Sin dobles discursos. Sin encubrimientos. Sin babosos protegidos por el poder. Defendiendo la ley, la seguridad y la dignidad sin ideología y sin hipocresía.
El PSOE no es feminismo.
Es corrupción moral con laca violeta.
Y cuanto antes se caiga la careta, mejor para España y, sobre todo, para las mujeres.
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