Han pasado casi noventa años desde aquel 18 de julio de 1936, cuando gran parte del pueblo español, harto de la corrupción, la violencia y el sectarismo del PSOE y sus socios de entonces, se levantó para frenar la destrucción de la nación. Aquel PSOE que asesinó a José Calvo Sotelo, uno de los principales líderes de la oposición, que impulsó checas, quemas de iglesias y el expolio de quienes no pensaban como ellos, es el mismo PSOE que hoy se sienta en La Moncloa, con otros nombres y otras caras, pero con el mismo ADN totalitario y el mismo odio sectario al que piensa diferente.
Cristina Fallarás, una activista política disfrazada de periodista, se ha despachado contra VOX con un discurso que destila odio y resentimiento, haciendo un llamamiento velado al enfrentamiento civil mientras criminaliza a millones de españoles que votan a Santiago Abascal. Lo hace desde un panfleto llamado ‘Público’, que vive de la publicidad institucional y del sostén de gobiernos socialistas, con apoyo de pseudo terroristas, separatistas y comunistas, esos que nos arruinan mientras pagan con nuestro dinero a sus voceros para criminalizar a la disidencia.







