
La Brunete mediática, el Partido Popular y el miedo a VOX: cuando el bipartidismo enseña los colmillos
Las próximas semanas estarán marcadas por una intensificación del ataque
No nos equivoquemos.
Cuando hablamos de terminales mediáticas, de la llamada Brunete mediática, no estamos usando una expresión grandilocuente ni exagerada. Nos referimos a los grandes grupos de comunicación sostenidos con el dinero de todos, subvencionados directa o indirectamente por el Gobierno, dependientes de la publicidad institucional y alineados con un sistema que vive de protegerse a sí mismo. Un sistema agotado, corrupto y en descomposición que tiene un enemigo común: VOX.
Pero no solo hablamos de medios.
Hablamos también del Partido Popular, de su estrategia calculada, de su doble juego, de su hipocresía política y de sus contertulios de salón, esos opinadores profesionales que van de plató en plató —bien peinados, bien pagados y bien colocados— con una única obsesión: atacar a VOX, criminalizarle y aislarle.
El PP y su error estratégico: disparar al único rival que no controla
El Partido Popular ha cometido —y sigue cometiendo— un error garrafal: creer que puede neutralizar a VOX utilizando los mismos métodos que ha usado siempre el bipartidismo.
Presiones mediáticas, campañas de miedo, caricaturas, bulos, etiquetas de “ultraderecha”, alarmismo moral y una retórica hueca que ya no convence a nadie.
El resultado está siendo justo el contrario del que pretendían.
Porque cada ataque coordinado, cada editorial calcado, cada tertulia monocorde, cada operación mediática, refuerza a VOX y deja en evidencia a quienes intentan destruirle.
La jugada les está saliendo mal. Muy mal.
El PP no ataca a VOX porque sea radical.
Lo ataca porque no puede controlarlo, porque no depende de su estructura, porque no se pliega a los consensos globalistas ni acepta el reparto del poder como si España fuera un botín.
La gran mentira: izquierda vs derecha
Uno de los grandes errores —o engaños interesados— del debate político actual es seguir hablando de izquierda y derecha.
Ese marco está agotado, muerto y enterrado.
Hoy la verdadera división es mucho más clara y mucho más profunda:
Globalismo vs soberanía
Ingeniería social vs identidad
Burocracia supranacional vs nación
Sumisión vs libertad
Consenso obligatorio vs disidencia legítima
Y ahí es donde el bipartidismo —PSOE y Partido Popular— se reencuentra.
No se soportan en campaña, pero se necesitan en el fondo. Son las dos caras de la misma moneda: la del sistema.
VOX como testigo incómodo
VOX no es peligroso porque gobierne o deje de gobernar.
VOX es peligroso para el sistema porque señala lo que nadie quiere que se señale:
La pérdida de soberanía nacional.
El poder real de Bruselas sobre España.
La imposición ideológica de agendas ajenas.
La renuncia a nuestras tradiciones, cultura e identidad.
La complicidad del bipartidismo con ese proceso.
Por eso VOX es tratado como un testigo incómodo, como una anomalía que hay que extirpar del tablero político a cualquier precio.
La Brunete mediática: subvención, miedo y obediencia
No es casual que los mismos medios que callan ante la corrupción del PSOE, que blanquean el desastre moral y económico del sanchismo, que justifican pactos con separatistas y herederos de ETA, sean los mismos que persiguen a VOX con saña.
No es ideología.
Es dependencia económica.
El dinero público compra silencios, titulares, enfoques y tiempos. Y quien se sale del guion es castigado, marginado o directamente expulsado del sistema mediático.
Prepararse para lo que viene
Conviene no ser ingenuos.
Los próximos meses van a ser duros.
Las próximas semanas estarán marcadas por una intensificación del ataque.
El bipartidismo corrupto no se va a dejar ganar fácilmente, porque perder el poder no es solo perder un gobierno: es perder redes, privilegios, impunidad y control.
Son enemigos poderosos.
Con recursos, con medios, con protección institucional y con años de experiencia en manipulación política.
Pero también están cada vez más desnudos, más nerviosos y más desconectados de la realidad social.
No va de partidos, va de España
Esto no va solo de VOX.
Va de España, de su futuro y de su supervivencia como nación libre y soberana.
Va de elegir entre:
Ser una provincia sin identidad al dictado de burócratas extranjeros.
O seguir siendo una nación con historia, tradiciones, valores y capacidad de decidir su destino.
Por eso atacan a VOX.
Por eso el PP se suma al linchamiento mediático.
Por eso la Brunete mediática redobla esfuerzos.
Y por eso, precisamente por eso, VOX sigue creciendo.
Porque cuando el sistema ataca todos a la vez, es porque algo se les está escapando de las manos.
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