Desde el 1 de enero, el Gobierno ha activado una nueva vuelta de tuerca contra el ciudadano corriente. Bajo el pretexto de combatir la economía sumergida, el Ministerio de Hacienda ha puesto el foco sobre Bizum, una herramienta cotidiana para millones de españoles. No es una medida técnica ni neutral: es otra operación de asfixia fiscal, un paso más hacia el control absoluto de la vida económica de las familias. Y lo más obsceno es quién lo hace y desde dónde se hace.
Porque cuando María Jesús Montero habla de transparencia y lucha contra el fraude, lo hace desde un ministerio que ha demostrado tener dos varas de medir: una férrea para el autónomo, el trabajador y la familia; otra indulgente —cuando no cómplice— con el poder político.
Bizum bajo sospecha: la coartada perfecta
Bizum no es un paraíso fiscal ni un atajo criminal. Es la red de apoyo de miles de hogares estrangulados por impuestos, inflación y precariedad: padres que ayudan a sus hijos a pagar una habitación, hermanos que se echan una mano, pequeños ingresos entre particulares para llegar a fin de mes. ¿Es deseable la economía sumergida? No. ¿Es comprensible que crezca cuando el Estado aprieta sin piedad? Totalmente.
El Gobierno prefiere perseguir el síntoma antes que curar la enfermedad. Porque atacar Bizum es sencillo: no tiene coste político y reporta control. Revisar transferencias entre particulares es infinitamente más fácil que hurgar en las cañerías del poder.
La hipocresía fiscal: cuando Hacienda tapa a los suyos
Resulta imposible tragar el discurso oficial cuando el mismo ministerio cerró filas para amparar al hermano del presidente, David Sánchez Pérez-Castejón. Informes complacientes, versiones desmentidas y hasta inspectores señalados sosteniendo una narrativa que luego se vino abajo. Nunca antes se había visto a Hacienda defender a un contribuyente con tanto celo, y menos si ese contribuyente pertenece al círculo presidencial.
Aquí está la clave: no es Hacienda contra el fraude; es Hacienda contra el ciudadano, mientras protege al régimen.
El efectivo del PSOE: la pregunta que no quieren responder
Si de verdad quisieran transparencia, empezarían por casa.
¿De dónde sale el dinero en metálico que durante años ha circulado en el Partido Socialista Obrero Español para pagos a empleados y al comité federal?







