Logo edatv.news
Logo twitter
Logotipo de Bizum en color turquesa sobre fondo negro
OPINIÓN

El Bizum como excusa: cuando Hacienda persigue al ciudadano y protege al régimen

La opinión de Javier García Isac de hoy, miércoles 14 de enero de 2026

Desde el 1 de enero, el Gobierno ha activado una nueva vuelta de tuerca contra el ciudadano corriente. Bajo el pretexto de combatir la economía sumergida, el Ministerio de Hacienda ha puesto el foco sobre Bizum, una herramienta cotidiana para millones de españoles. No es una medida técnica ni neutral: es otra operación de asfixia fiscal, un paso más hacia el control absoluto de la vida económica de las familias. Y lo más obsceno es quién lo hace y desde dónde se hace.

Porque cuando María Jesús Montero habla de transparencia y lucha contra el fraude, lo hace desde un ministerio que ha demostrado tener dos varas de medir: una férrea para el autónomo, el trabajador y la familia; otra indulgente —cuando no cómplice— con el poder político.

Bizum bajo sospecha: la coartada perfecta

Bizum no es un paraíso fiscal ni un atajo criminal. Es la red de apoyo de miles de hogares estrangulados por impuestos, inflación y precariedad: padres que ayudan a sus hijos a pagar una habitación, hermanos que se echan una mano, pequeños ingresos entre particulares para llegar a fin de mes. ¿Es deseable la economía sumergida? No. ¿Es comprensible que crezca cuando el Estado aprieta sin piedad? Totalmente.

El Gobierno prefiere perseguir el síntoma antes que curar la enfermedad. Porque atacar Bizum es sencillo: no tiene coste político y reporta control. Revisar transferencias entre particulares es infinitamente más fácil que hurgar en las cañerías del poder.

La hipocresía fiscal: cuando Hacienda tapa a los suyos

Resulta imposible tragar el discurso oficial cuando el mismo ministerio cerró filas para amparar al hermano del presidente, David Sánchez Pérez-Castejón. Informes complacientes, versiones desmentidas y hasta inspectores señalados sosteniendo una narrativa que luego se vino abajo. Nunca antes se había visto a Hacienda defender a un contribuyente con tanto celo, y menos si ese contribuyente pertenece al círculo presidencial.

Aquí está la clave: no es Hacienda contra el fraude; es Hacienda contra el ciudadano, mientras protege al régimen.

El efectivo del PSOE: la pregunta que no quieren responder

Si de verdad quisieran transparencia, empezarían por casa.

¿De dónde sale el dinero en metálico que durante años ha circulado en el Partido Socialista Obrero Español para pagos a empleados y al comité federal?

¿Se declaró ese dinero?

¿Quién controló esos flujos?

El escándalo no es Bizum. El escándalo es que Hacienda mire hacia otro lado cuando el efectivo rodea al poder, pero se vuelva implacable cuando un padre ayuda a su hijo.

De la asfixia fiscal al control total

El objetivo final no se oculta: acabar con el efectivo. El dinero físico no deja rastro, no se programa, no se bloquea. Por eso incomoda. El camino es claro: vigilancia digital, moneda controlada, ciudadanos dependientes y sumisos. Mientras tanto, los de arriba siguen manejando efectivo sin que nadie les moleste.

No hablamos de luchar contra el fraude. Hablamos de imponer un modelo donde el Estado te observa, te mide y te castiga por sobrevivir.

Un Gobierno contra las familias

Perseguir Bizum es perseguir la ayuda familiar, el respiradero que queda cuando el salario no alcanza y los impuestos ahogan. Es criminalizar la solidaridad entre los de abajo para tapar la corrupción de los de arriba. Es convertir al ciudadano en sospechoso mientras el poder se blinda.

Este Gobierno lo quiere todo: tu dinero, tu rastro digital, tu silencio. Nos quieren pobres porque un ciudadano empobrecido depende; y un ciudadano dependiente obedece.

No es una política fiscal: es un proyecto de control. Bizum es la coartada. El abuso de poder, la realidad. Si Hacienda tuviera un mínimo de decencia, empezaría investigando el efectivo del PSOE y las protecciones a los afines. Pero no lo hará. Es más fácil apretar al débil que fiscalizar al poderoso.

Y por eso no callamos. Porque cuando el Estado cruza la línea y confunde recaudar con someter, ya no queda margen para la tibieza.

➡️ Opinión

Más noticias: