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Ilustración en blanco y negro de una sala de tribunal antigua llena de personas con jueces sentados al frente y público observando el juicio
OPINIÓN

1892: las Bases de Manresa, acta fundacional del separatismo como negocio político contra España

La opinión de Javier García Isac de hoy, lunes 15 de diciembre de 2025

El 3 de diciembre de 1892 no se firmó un texto cultural ni una declaración romántica de identidad. Se firmó algo mucho más grave: el acta fundacional del separatismo moderno como proyecto político organizado contra España. Las llamadas Bases de Manresa no fueron un poema, ni un manifiesto folclórico, ni una inocente reivindicación lingüística. Fueron, desde su origen, un programa de ruptura, de segregación, de privilegios y de supremacismo político.

Y, como siempre en la historia del separatismo, no fue el pueblo quien lo impulsó. Lo impulsó la burguesía catalana, la misma que ya había traicionado en 1640 poniéndose al servicio de Francia, la misma que décadas después haría del nacionalismo un negocio redondo a costa del Estado español.

Las Bases de Manresa no hablan de convivencia.

Hablan de poder.

No hablan de igualdad.

Hablan de privilegios.

No hablan de encaje.

Hablan de ruptura.

Ahí nace el separatismo moderno como industria política permanente.

El separatismo no nace del hambre, nace del privilegio

El nacionalismo catalán no surge de la opresión. Surge del miedo a perder privilegios. Surge del deseo de una élite económica de controlar impuestos, leyes, educación y poder político sin interferencias del Estado. Surge del rechazo a la igualdad entre españoles.

La burguesía catalana no quería independencia por dignidad.

La quería por negocio.

No quería más libertad.

Quería más control.

Y lo consiguió durante más de un siglo mediante una estrategia perfecta:

Victimismo permanente.

Adoctrinamiento educativo.

Propaganda cultural.

Chantaje político.

Y corrupción estructural.

Las Bases de Manresa son el primer ladrillo del edificio que hoy conocemos como procés. Todo lo demás —Estatut, inmersión lingüística, referéndum ilegal, desobediencia al Constitucional— es solo una consecuencia lógica de aquel proyecto original.

Nada de lo que ocurre hoy en Cataluña es improvisado.

Todo estaba escrito hace más de 130 años.

De Manresa a Pujol: la herencia directa de la corrupción

Las Bases de Manresa desembocan directamente en el pujolismo. No son capítulos diferentes de la historia. Son el mismo libro. Pujol no inventó nada. Solo perfeccionó el sistema.

Un sistema basado en:

Nacionalismo obligatorio.

Control cultural.

Extorsión fiscal.

Y una corrupción gigantesca blindada por el relato identitario.

El famoso “España nos roba” fue la cobertura moral perfecta para robar a los propios catalanes durante décadas.

Hoy, con el clan Pujol sentado en el banquillo, se desmonta definitivamente el gran mito:

que el separatismo era honesto, limpio, superior y moralmente ejemplar.

Es exactamente lo contrario:

el separatismo ha sido una gigantesca estructura de saqueo político y económico.

El juicio a Pujol es, en realidad, el juicio histórico al sistema nacido en Manresa en 1892.

Junts y ERC: herederos directos del negocio fundacional

Junts y ERC son hoy los administradores de ese viejo negocio. Las Bases de Manresa establecieron el marco ideológico. Pujol lo convirtió en régimen. Junts y ERC lo explotan hoy como instrumento de presión contra el Estado.

Amenazan, exigen, chantajean, se revuelven, pero nunca derriban al Gobierno. Porque no quieren romper el sistema. Quieren seguir usándolo.

Junts hace ver que es oposición mientras sostiene a Sánchez.

ERC finge moderación mientras cobra cada concesión.

El separatismo no quiere libertad.

Quiere una caja registradora permanente.

Y Sánchez es su cliente más dócil.

Pedro Sánchez: el último gran socio del separatismo histórico

Nunca un presidente del Gobierno había llegado tan lejos en la entrega de España al proyecto separatista. Sánchez no es una anomalía. Es la culminación lógica de más de un siglo de chantaje nacionalista.

Amnistías.

Indultos.

Cesiones económicas.

Transferencias ilegales.

Desprecio al Tribunal Constitucional.

Desguace del principio de igualdad entre españoles.

Todo para salvarse a sí mismo.

Las Bases de Manresa querían romper España.

Sánchez lo está haciendo desde dentro.

No por ideología.

Por pánico.

El separatismo no busca la independencia: busca no rendir cuentas

El gran engaño ha sido hacer creer que el separatismo luchaba por una causa noble. En realidad, lucha por no responder ante la Justicia, ni ante el Estado, ni ante sus propios ciudadanos.

Pujol robó al amparo del nacionalismo.

Junts gobierna España al amparo del conflicto.

Sánchez sobrevive al amparo del chantaje.

El separatismo no es un movimiento de liberación.

Es un movimiento de protección de delincuentes.

España lleva más de un siglo sin afrontar el problema de raíz

Desde 1892, todos los gobiernos, de izquierdas y de derechas, han comprado la misma mentira:

que ceder a los separatistas traería paz.

Nunca ha sido así.

Cada cesión ha generado una exigencia mayor.

Cada indulto ha fortalecido al chantajista.

Cada amnistía ha humillado al Estado.

Cada pacto ha debilitado a España.

Hoy estamos donde estamos porque durante más de un siglo nadie quiso cortar este cáncer de raíz.

Las Bases de Manresa siguen vigentes, pero España aún puede romper el guión

Lo que nació en Manresa en 1892 sigue activo en 2025. Cambian las siglas, los discursos y los rostros. Pero el proyecto es el mismo:

romper España, vivir del conflicto y asegurarse impunidad política y económica.

Pero la historia no está escrita del todo.

España todavía puede reaccionar.

Todavía puede cerrar esta etapa de traiciones encadenadas.

Porque si algo nos enseñan Manresa, Pujol, el procés y Sánchez es esto:

“El separatismo no avanza porque sea fuerte. Avanza porque el Estado ha sido débil”.

Y la debilidad, cuando se convierte en costumbre, se convierte en destrucción.

➡️ Opinión

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