Cuando Luka Modric llegó al Real Madrid en 2012 el fichaje creo dudas desde Cataluña. El diario Sport tituló que su fichaje era “una cortina de humo” y que el club había tirado “42 millones para tapar vergüenzas”.
Trece años después, el croata respondió como mejor sabe: con fútbol y con títulos. Una forma única de callar a la prensa con la que llego el futbolista corata.
Ahora, un último servicio del jugador blanco, y pasa por el mundial de clubes.
Modric no solo fue un acierto, fue historia pura. Llegó del Tottenham, elegante y silencioso y se convirtió en el corazón del mejor Real Madrid de las últimas décadas. Hoy acumula 28 títulos, una cifra que habla sola.
Le costó ganarse el sitio, al principio llevaba el 19 para heredar una posición que parecía no poder tener reemplazo.

El 10 estaba en otras manos. Pero con paciencia, calidad y carácter, se hizo dueño del centro del campo. Hoy, el dorsal 10 le pertenece por derecho propio.
En 2018, rompió con la hegemonía de Messi y Cristiano. Ganó el Balón de Oro y ese año fue clave con el Madrid y llevó a Croacia a una final del mundo. Era el premio al genio discreto.
Pero lo más grande no fue eso. Fue todo lo que ganó en el club. Su palmarés es impresionante:
6 Champions League
5 Mundiales de Clubes
4 Ligas








