La opinión pública es un termómetro cambiante que puede elevar o derribar a quienes están en el centro de atención. En los últimos años, la realeza británica ha experimentado este fenómeno con fuerza y ninguno de sus miembros ha estado exento. La relación con el pueblo y la prensa es un delicado equilibrio que puede variar según los momentos.
Las expectativas y esperanzas sobre los nuevos rostros de la monarquía suelen ser altas, pero también son susceptibles a cambios repentinos. La historia nos muestra que, detrás del brillo, las cámaras y el protocolo, hay realidades complejas. Y estas afectan la percepción pública y la estabilidad emocional de sus protagonistas.

Un descenso notable en la popularidad
Los resultados de la encuesta realizada por YouGov en mayo de 2025 reflejan un declive notable en la aceptación pública de Meghan Markle. Solo el 20% de los británicos mantiene una opinión favorable sobre Meghan, en cambio, un 65% expresa una visión negativa hacia ella. Este es el nivel más bajo registrado desde que se comenzó a recopilar opiniones en 2017.
En paralelo, el príncipe Harry también experimenta una caída en su imagen pública. Según la misma información, el 27% de los británicos lo percibe positivamente, frente a un 63% que lo ve de forma desfavorable. Esta tendencia coincide con la última entrevista dada a la BBC en la que Harry expresó palabras que han polarizado opiniones.







