No todo vínculo cercano está exento de tensiones, especialmente cuando se vive bajo el foco público. En las familias reales, las emociones conviven con las formas y el equilibrio no siempre es sencillo. Cuando uno de esos vínculos es el centro de la atención de la ciudadanía, todo lo que ocurre se magnifica.
El príncipe Harry y la reina Isabel II siempre mostraron una cercanía especial. A ella le divertían sus salidas del guion y él encontraba en su abuela un apoyo poco convencional. Pero como ocurre incluso en los lazos más sólidos, no todo fue tan lineal como parecía.

Una conversación que cambió el tono entre Isabel II y Harry
Cuando Meghan Markle llegó a la vida del príncipe Harry, la pareja compartió tiempo con la reina Isabel II. Y juntos, formaron parte de momentos intensos, algunos memorables y otros más discretos. Con el transcurso de los años, todo comienza a salir a la luz.
Fue Lady Elizabeth Shakerley quien recibió la confidencia. Prima de la reina y organizadora de las fiestas de la realeza, le bastó una charla para comprender el peso del momento. “Harry fue grosero con su abuela durante diez minutos”, relató Isabel II.
Todo ocurrió durante los preparativos de la boda entre Harry y Meghan. Sin consultar, el príncipe solicitó al Arzobispo de Canterbury para oficiar la ceremonia en Windsor. Ese detalle, sin previo aviso al Decano, molestó profundamente a Isabel II.
Según la periodista Sally Bedell Smith, la reina quedó “consternada” por la forma en que se tomaron las decisiones. Lady Elizabeth confesó que nunca imaginó verla tan triste por ese desencuentro familiar.







