La Familia Real de Dinamarca mantiene una serie de tradiciones que perduran año tras año, marcando una pauta en su vida cotidiana. Estos rituales, que parecen pequeños, son muy significativos. Son los que les brindan estabilidad en su ajetreada vida pública y la mudanza estacional es uno de los momentos que más esperan.
Cada año, el regreso a la tranquilidad del campo danés se convierte en un escape bien recibido por la familia real. Aunque Copenhague es su hogar oficial, los monarcas prefieren disfrutar de un entorno más relajado durante la primavera y el verano.
Mary no hace caso de los rumores y sigue con sus actos como reina
La tradición de mudarse a Fredensborg
Federico y Mary han confirmado que el 5 de mayo se trasladarán a su tradicional residencia de verano, la Cancillería de Fredensborg. Este traslado anual es parte de una costumbre que mantienen desde su matrimonio, buscando disfrutar de la naturaleza y la calma. A su llegada, serán recibidos oficialmente por el alcalde del municipio y el coro de la iglesia del castillo.
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La localidad espera este evento con entusiasmo y el recibimiento se realizará con banderas y canciones a partir de las 17:00 horas. La Cancillería de Fredensborg es un lugar muy especial para la pareja: "Es donde nos instalamos después de nuestro matrimonio", destacó el príncipe Federico. Es el primer hogar en común que tuvieron y es el sitio donde vivieron sus hijos durante sus primeros años de vida.
Mary y Federico de Dinamarca junto a sus hijos en el cumpleaños de Isabel
Un espacio lleno de historia y lujo
Este edificio, que data del siglo XVIII, ha sido renovado y modernizado, pero mantiene su esencia histórica. A lo largo de los años, Fredensborg ha tenido varios usos, desde hospital hasta almacén, pero se ha convertido en un lugar clave para la familia real danesa. El último tiempo, este lugar ha sido escenario de eventos importantes, como el cumpleaños de la Reina Margarita, celebrado allí con toda la familia real.
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Con más de 1.000 metros cuadrados y 30 habitaciones, la residencia cuenta con salones, bibliotecas y amplios jardines. Entre sus exteriores, destacan una lujosa piscina y una pista de equitación renovada recientemente. Esta pista, que fue un regalo por el 50º cumpleaños del príncipe Federico, es una de las más lujosas del país.
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El entorno natural y la tranquilidad de Fredensborg ofrecen un respiro perfecto para la familia real. Federico y Mary, aunque muy ocupados con sus compromisos oficiales, cada año, se alejan de la agitación de la capital para encontrar paz en su hogar de campo.