La Familia Real de Dinamarca mantiene una serie de tradiciones que perduran año tras año, marcando una pauta en su vida cotidiana. Estos rituales, que parecen pequeños, son muy significativos. Son los que les brindan estabilidad en su ajetreada vida pública y la mudanza estacional es uno de los momentos que más esperan.
Cada año, el regreso a la tranquilidad del campo danés se convierte en un escape bien recibido por la familia real. Aunque Copenhague es su hogar oficial, los monarcas prefieren disfrutar de un entorno más relajado durante la primavera y el verano.

La tradición de mudarse a Fredensborg
Federico y Mary han confirmado que el 5 de mayo se trasladarán a su tradicional residencia de verano, la Cancillería de Fredensborg. Este traslado anual es parte de una costumbre que mantienen desde su matrimonio, buscando disfrutar de la naturaleza y la calma. A su llegada, serán recibidos oficialmente por el alcalde del municipio y el coro de la iglesia del castillo.
[instagram]BeT2s06nHS2[/instagram]
La localidad espera este evento con entusiasmo y el recibimiento se realizará con banderas y canciones a partir de las 17:00 horas. La Cancillería de Fredensborg es un lugar muy especial para la pareja: "Es donde nos instalamos después de nuestro matrimonio", destacó el príncipe Federico. Es el primer hogar en común que tuvieron y es el sitio donde vivieron sus hijos durante sus primeros años de vida.






