La Familia Real de Dinamarca mantiene una serie de tradiciones que perduran año tras año, marcando una pauta en su vida cotidiana. Estos rituales, que parecen pequeños, son muy significativos. Son los que les brindan estabilidad en su ajetreada vida pública y la mudanza estacional es uno de los momentos que más esperan.
Cada año, el regreso a la tranquilidad del campo danés se convierte en un escape bien recibido por la familia real. Aunque Copenhague es su hogar oficial, los monarcas prefieren disfrutar de un entorno más relajado durante la primavera y el verano.









