Los reyes de España han dado un paso más allá tras la muerte del escritor Mario Vargas Llosa y la situación ha dado un giro. Aunque ya habían mostrado su pesar con un comunicado oficial, ahora se ha conocido un gesto mucho más íntimo. Felipe y Letizia enviaron una carta privada a los hijos del Nobel peruano y ha emocionado a todos.
El contenido de esa misiva ha sido revelado por Álvaro Vargas Llosa, el hijo mayor de Mario. Ha descrito el mensaje como “conmovedor” y ha querido compartirlo públicamente. El texto ha sorprendido por su cercanía, sensibilidad y admiración hacia el escritor.

La carta comienza de forma directa y afectuosa. “Queridos Morgana, Gonzalo y Álvaro, hemos sentido mucho el fallecimiento de vuestro padre, Mario…”, escriben los Reyes. También expresan su deseo de transmitir a la familia “nuestra cercanía y nuestro más profundo sentimiento de pesar”.
Estas palabras llegan en un momento de profundo duelo para la familia del escritor. Mario Vargas Llosa falleció a los 89 años tras una vida dedicada a la literatura y el pensamiento. Sus hijos anunciaron su muerte mediante un comunicado en el que detallaban sus últimas voluntades.
El autor pidió ser incinerado y deseó un funeral íntimo, lejos de los focos mediáticos. Un deseo que su familia ha respetado al pie de la letra. En esos días de recogimiento, el gesto de los Reyes ha sido especialmente significativo.
Felipe y Letizia no se limitaron a enviar sus condolencias como jefes de Estado. En la carta, destacaron también la trayectoria intelectual y el legado de Vargas Llosa. Un reconocimiento que ha llegado cargado de admiración y respeto.
Los reyes Felipe y Letizia han hablado
Los reyes subrayan su defensa constante de la libertad individual. En sus palabras, recuerdan que Mario exploró ese valor a través de la democracia. Y que su obra ha sido fundamental para el pensamiento moderno.
Citan incluso a otro grande de la literatura, Carlos Fuentes. “Es un escritor que nos ha dado lo mejor de dos tradiciones”, decía Fuentes, según recuerdan los Reyes. “La intensidad dramática de la novela latinoamericana y el rigor constructivo de la europea”.









