Marta Ortega ha hablado como pocas veces sobre el presente y el futuro de Zara. La presidenta no ejecutiva de Inditex ha concedido una extensa entrevista a Vogue en la que repasa su forma de entender la moda, la influencia de su padre, Amancio Ortega, y los planes de una compañía que no pretende convertirse en una firma exclusiva.
“Estamos muy lejos de querer ser una marca de lujo”, afirma la empresaria, de 42 años. Aunque reconoce la influencia de las grandes casas de moda, insiste en que Zara no quiere abandonar la filosofía que ha marcado su crecimiento desde sus orígenes.
“Nuestro objetivo es ofrecer un producto bien hecho que llegue al mayor número de personas posible”, explica. Una idea que resume también con otra de sus convicciones: “La clase social no tiene nada que ver con el estilo”.
Desde que asumió la presidencia del consejo de administración, Marta Ortega ha reforzado los vínculos de Zara con grandes nombres de la cultura y la moda. Steven Meisel, Vincent Van Duysen, John Galliano o Bad Bunny figuran entre las colaboraciones impulsadas durante esta etapa.
Marta Ortega marca el rumbo de Zara y rechaza convertirla en una firma de lujo
Marta Ortega y el legado de Amancio Ortega
Pese a estar al frente de uno de los mayores grupos textiles del mundo, Ortega asegura que la estructura interna continúa siendo muy cercana. “Somos una empresa enorme, pero desde dentro no se siente así”, explica a Vogue, donde define Inditex como “una gran familia”.
Su padre continúa muy presente en la sede de Arteixo a sus 90 años. Marta reconoce el enorme peso de su legado, pero asegura que nunca ha tratado de imitarle. “No pretendo ser como mi padre, porque nadie lo será jamás”, sostiene.
La presidenta de Inditex comenzó desde abajo. Tras estudiar Empresariales en Londres, trabajó como dependienta en una tienda de Zara en King’s Road antes de ir asumiendo responsabilidades dentro de la compañía.
A Coruña continúa siendo también una pieza fundamental de su vida personal y profesional. Ortega considera que Inditex no sería la misma empresa si hubiera abandonado Galicia, donde mantiene su sede central y buena parte de su infraestructura logística.
Marta Ortega marca el rumbo de Zara y rechaza convertirla en una firma de lujo
Su defensa del modelo de Zara
Marta Ortega también responde a una de las críticas más habituales que recibe la compañía: su identificación con la denominada fast fashion. Frente a esa etiqueta, prefiere hablar de flexibilidad y de un sistema que permite reaccionar rápidamente a la demanda.
Según explica, Zara trabaja con un nivel muy reducido de excedentes y menos del 1% del producto termina sin venderse. La empresaria considera que evitar grandes tiradas de prendas que después puedan acumularse es una de las fortalezas de su modelo.
También sitúa la sostenibilidad entre las prioridades de los próximos años. Inditex mantiene el objetivo de alcanzar las emisiones netas cero en 2040 y ha desarrollado iniciativas como Zara Pre-Owned, destinada a reparar, revender o donar ropa usada.
Más allá de los números, Marta Ortega reivindica el componente humano de una industria que a menudo se considera superficial. “La moda está presente en la vida de millones de personas cada día. Es nuestra carta de presentación ante el mundo”, señala.
Una visión con la que la heredera de Amancio Ortega busca mantener el equilibrio entre el crecimiento global de Zara y la esencia con la que nació hace más de medio siglo: hacer que el diseño llegue al mayor número posible de personas.