Gerard Piqué vuelve a ser noticia, pero esta vez no por su relación con Clara Chía, ni por sus negocios con la Kings League. El foco está ahora en su familia, especialmente en su padre, Joan Piqué, y en su madre, Montserrat Bernabéu. Y es que se ha comunicado el malestar de ellos por el acuerdo de custodia que él mantiene con Shakira por sus hijos.
Ellos consideran que el pacto es injusto, perjudicial y, sobre todo, muy doloroso. Tanto, que ya han expresado a su entorno que la situación es grave y que podría empeorar aún más con el paso del tiempo.

Los padres de Gerard Piqué comunican su rechazo a la situación
Tras la mediática separación de Shakira y Gerard Piqué en 2022, ellos se han visto obligados a llegar a acuerdos respecto a la custodia de sus dos hijos. Aunque la ruptura estuvo rodeada de polémica y canciones de la colombiana dirigidas a él y su novia, Clara Chía, ambos decidieron algo. Concretamente, que los niños vivirían con Shakira en Miami, mientras él seguiría viéndolos de forma regular.
Esta decisión supuso un cambio radical para la familia Piqué. Joan y Montserrat, los abuelos paternos de Milan y Sasha, pasaron de compartir momentos frecuentes con sus nietos a verlos muy esporádicamente. Tal como explica Silvia Taulés en Vanitatis, ellos ya le habían advertido a Gerard “que era fatal para él, que dijera que no”.

A pesar de las advertencias, el exfutbolista aceptó el trato. En un primer momento, permaneció en Barcelona, cumpliendo con lo pactado en cuanto a visitas, pero la distancia fue demasiado. Por eso, hace unos meses decidió instalarse también en Florida, en un intento de recuperar tiempo con sus hijos.
Aun así, el cambio no ha resuelto el conflicto de fondo. La familia Piqué sigue sintiéndose excluida. Según se ha sabido, tanto el padre de Gerard como su madre mantienen un vínculo emocional fuerte con sus nietos y la distancia les ha afectado más de lo que imaginaban.
Ya no pueden asistir a sus partidos, cumpleaños o celebraciones escolares como lo hacían antes. Ven menos a Milan y Sasha, y eso, aseguran, “les pesa” profundamente. Para ellos, este alejamiento no es temporal, sino el inicio de una nueva realidad familiar que los relega a un segundo plano.







