El príncipe Alberto y la princesa Charlene forman una de las parejas reales más observadas de Europa. Su vida, dividida entre deberes institucionales y momentos familiares, constantemente genera titulares. En los últimos años, han atravesado desafíos que han puesto a prueba la unidad y la armonía familiar.
Ahora, afrontan una nueva etapa que ha llamado la atención de los ciudadanos de Mónaco. Ha sido muy habitual ver a Charlene, junto a sus hijos Jacques y Gabriella, acompañando al príncipe en los compromisos más importantes. La imagen de familia unida ha sido fundamental para transmitir estabilidad el último tiempo, pero todo será diferente a partir de ahora.

Una renovación del Palacio con un coste sin precedentes
El príncipe Alberto ha puesto en marcha un plan de restauración que supera los 300 millones de euros. El objetivo es devolver al Palacio de Mónaco su esplendor y abrir espacios al público, algo que no ocurría desde hace décadas. La iniciativa forma parte de un proyecto iniciado hace ocho años en las que se han revelado hallazgos de gran valor histórico.
Durante las obras anteriores, se descubrieron frescos renacentistas ocultos bajo capas de pintura y empapelado. Estas obras, fechadas en el siglo XVI, habían permanecido invisibles durante generaciones. Alberto afirmó que el descubrimiento “aporta al legado cultural, histórico y artístico de Mónaco” y anunció una segunda fase de restauración.







