Del 19 al 22 de febrero, Teruel vuelve a latir al ritmo del siglo XIII. La capital mudéjar celebra la 30º edición de Las Bodas de Isabel de Segura con un reconocimiento que marca un antes y un después.
Por primera vez, la recreación se desarrolla tras su declaración como Fiesta de Interés Turístico Internacional.
Durante cuatro días, la ciudad se transforma en una auténtica villa medieval. Calles, plazas y monumentos se convierten en escenarios vivos donde se representa la historia de los Amantes. Miles de personas caracterizadas recrean el ambiente del siglo XIII con rigor y pasión.

La leyenda de Diego de Marcilla e Isabel de Segura, considerada la más hermosa historia de amor jamás contada, vertebra todo el programa.
Teatro, música, desfiles y exhibiciones envuelven al visitante en una experiencia inmersiva. No es solo un espectáculo, sino una vivencia colectiva que define la identidad turolense.
El reportero de EDATV, Tate Barceló, se desplazó hasta la capital turolense para comprobar de primera mano esta festividad. Recorrió el casco histórico y conversó con vecinos ataviados con trajes medievales. La conclusión es clara: aquí no hay figurantes pasivos, sino ciudadanos comprometidos.
“Los turolenses hemos vuelto a nuestros orígenes y estamos a punto de celebrar las bodas de Isabel de Segura y Pedro de Azagra”. Explicó la alcaldesa Emma Buj ante las cámaras de EDATV. Sus palabras resumen el sentimiento que impregna cada rincón de la ciudad.

“Este año celebramos la Declaración de Fiesta de Interés Turístico Internacional, esto nos hace una idea de la calidad que tiene esta celebración”, añadió. La regidora subrayó que el reconocimiento refuerza la proyección exterior de Teruel.
Lo que diferencia a Teruel de otras recreaciones históricas es que somos los propios turolenses los que nos vestimos, además de este decorado natural mudéjar que tenemos en la ciudad
“Lo que diferencia a Teruel de otras recreaciones históricas es que somos los propios turolenses los que nos vestimos, además de este decorado natural mudéjar que tenemos en la ciudad”. La implicación vecinal, insistió, es la clave del éxito.
Treinta años de evolución constante
La fiesta nació en 1997 cuando un grupo de amigos decidió escenificar este romance histórico. Aquella iniciativa modesta ha crecido hasta convertirse en uno de los principales acontecimientos culturales de Aragón. Tres décadas después, el evento moviliza a miles de personas.
Más de 200 intérpretes participan en las escenas principales junto a músicos y bailarines. A ellos se suman cientos de figurantes y cerca de 150 agrupaciones federadas. Las haimas y campamentos se distribuyen por el casco histórico, Las Rondas y el entorno de la Plaza de Toros.











