La regeneración de playas financiada por el Gobierno central se deshace: siete metros perdidos al año en el Saler
porEDATV
actualidad
Los vecinos de El Saler llevan meses reclamando espigones a Costas sin obtener respuesta, mientras la salinidad del lago sigue en vigilancia
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Casi 30 millones de euros invertidos en regenerar siete kilómetros de playa al sur de Valencia. Tres años después, el balance es demoledor: el tramo entre L'Arbre del Gos y el Saler retrocede a un ritmo de siete metros por año. No es una estimación vecinal. Lo dice la propia memoria de la Albufera del año 2025, elaborada por los técnicos de Medio Ambiente.
La regeneración finalizó en noviembre de 2023. En ese tramo se vertieron tres millones de metros cúbicos de arena para devolver al litoral el aspecto que tenía en los años 70. El Gobierno central defendió entonces que la pérdida del primer año, unos ocho metros, estaba prevista en el proyecto. Lo que no estaba previsto es que casi tres años después las playas hubieran pasado de 61 metros de anchura a 53, y que el retroceso no diera señales de frenarse.
Los técnicos son contundentes: los sedimentos añadidos tienden a redistribuirse siguiendo el perfil sumergido de la playa, con una dinámica de transporte que va de norte a sur. Eso explica por qué zonas como la Gola del Perelló o la Gola del Rei acusan un ligero retroceso, mientras que áreas como el Dosser en Cullera o el litoral de Gandia acumulan avances de más de dos metros al año. El litoral no pierde arena, la desplaza.
Los vecinos de El Saler lo llevan tiempo denunciando. Han reclamado en varias ocasiones a la Dirección General de Costas que instale espigones artificiales para frenar el avance del mar. Por respuesta, el silencio. La gestión del dominio público marítimo-terrestre es competencia estatal, y el Ministerio no ha dado señales de actuar.
Ese silencio no es nuevo. En el verano de 2024, un vertido de fuel contaminó kilómetros de costa en el entorno de la Albufera, afectando las playas de L'Arbre del Gos, El Saler y La Garrofera. La Fiscalía abrió una investigación de oficio y el Seprona recogió muestras durante seis meses. El desenlace llegó en febrero de 2025: archivo de la causa por no haber podido identificar al buque responsable. El barco que contaminó el litoral natural valenciano navegó, vertió y siguió su camino sin que nadie le pusiera nombre ni consecuencias.
Es el mismo Gobierno central que gestiona las competencias sobre el litoral y que ahora acumula dos frentes sin resolver en el mismo tramo de costa: el retroceso estructural de las playas regeneradas y la impunidad del vertido de fuel. Una combinación que manda un mensaje inequívoco a quienes contaminan el litoral y abandona a su suerte a un parque natural que se lo puede permitir mal.
El informe también recoge el impacto de la dana de octubre de 2024 sobre la Albufera. La riada provocó cambios puntuales en el litoral, redujo temporalmente la salinidad del lago y dejó sedimentos en el marjal y las zonas inundadas. La buena noticia es que el sistema ecológico mostró una alta capacidad de recuperación. La mala, que la salinidad sigue siendo el factor más frágil del humedal y exige monitorización continua para proteger tanto la producción arrocera como el equilibrio natural del lago.