Por culpa de este payaso, estaremos desde ya mucho más vendidos. No es una frase hecha; es la realidad económica que se nos viene encima. Donald Trump ya nos ha puesto la cruz, y cuando el hombre más poderoso del mundo te llama "socio terrible" y amenaza con cortar el flujo comercial, los que pagan la fiesta no son los ministros en sus coches oficiales, ni los 840.000 inmigrantes sin antecedentes penales que van a convivir con nosotros, sino el trabajador que verá cómo el aceite, la luz, los combustibles y la vida misma se vuelven inalcanzables.
La ineptitud de Sánchez tiene un coste en euros, en dólares y en hambre. Su soberbia de creerse por encima de las potencias mundiales, mientras España no es más que una mota en el mapa que él se encarga de empañar cada día, nos va a salir carísima. Mientras la masa aplaude el circo y discute si el cabestrillo está a la izquierda o a la derecha, las sanciones americanas ya están de camino. Pero claro, qué más da que nos arruinen si podemos sentirnos muy progresistas y muy pacifistas…
Ya está bien de insultar la inteligencia de los españoles que aún conservamos un gramo de materia gris. Señor Sánchez, su tiempo se ha agotado en términos de decencia. Si tuviera un mínimo de amor propio por este país al que simula representar, se marcharía hoy mismo. Pero como sabemos que su ego no cabe en nuestro Palacio de la Moncloa, solo nos queda pedirle una cosa: despéñese ya.
Lo digo en sentido figurado. Coja su bicicleta, esa con la que se hace fotos ridículas para fingir una cercanía que no tiene, y despéñese, aunque sea metafóricamente hablando. Tírese por el primer barranco que encuentre y deje de ser el lastre que hunde a España. Déjenos salir adelante a los que sí queremos a este país, a los que no necesitamos inventar agresiones para justificar nuestra existencia y a los que sabemos que sin aliados no somos nada en este mundo globalizado.
Siga usted consumiendo harina refinada que parece ser lo que lo tiene tan cadavérico y no se invente problemas cardiacos. No sea que como castigo divino le pete la patata.España necesita un respiro y usted es el aire viciado que nos asfixia. Ojalá sus restos sirvan de abono a unas tierras que, aunque seguramente se vuelvan infértiles por la toxicidad que usted desprende, al menos se verían libres de su presencia física.
Todos lo agradeceremos. Incluso sus palmeros chaqueteros de la izquierda, esos que hoy le ríen las gracias y le sostienen el cabestrillo mental, serán los primeros en escupir sobre su tumba política cuando el dinero se acabe y no haya más subvenciones para pagar el silencio.
España es mucho más que un presidente tarado y un séquito de bufones mentirosos. Es hora de apagar las luces del circo, quitarle el cabestrillo a la farsante y empezar a reconstruir lo que este adonis ha ensuciado. Váyase señor Sánchez, VAYASE! y no mire atrás. El barranco le espera, y la historia, si tiene algo de justicia, solo le reservará un pie de página en la sección de las grandes estafas nacionales.