El portavoz del Consell, Miguel Barrachina, ha cargado con dureza contra Diana Morant después de que la secretaria general del PSPV —y ministra de Pedro Sánchez— ratificara su "respaldo incondicional" al presidente del Gobierno tras el Comité Federal del PSOE. Para Barrachina, esa fidelidad demuestra que Morant "antepone su defensa a los intereses valencianos" y la convierte en el "escudo político" de un Sánchez cada vez más debilitado.
El comunicado del Consell no se anda con rodeos. Acusa al PSOE de "resistir en lugar de gobernar" y sitúa esa resistencia como "una muy mala noticia para todos los valencianos". Barrachina ha ido más allá al describir la situación judicial que rodea al partido socialista como "la antología del crimen en España", con 19 delitos, 94 imputados y 1.817 años de cárcel reclamados para el entorno de Sánchez. Una cifra que el portavoz autonómico utiliza para contrastar con lo que considera el silencio cómplice de la dirigente valenciana.
El Consell ha repasado además los casos que, a su juicio, deberían pesar sobre la conciencia del PSOE: José Luis Ábalos, condenado a 24 años de cárcel; Koldo García, señalado por el Consell por su gestión al frente de Renfe durante la pandemia; y José María Ángel, presidente de la Diputación de Valencia y también imputado por falsificación, al que Morant eligió como número dos del socialismo valenciano. Barrachina ha recordado igualmente las "riquezas atesoradas sin declaración" que se atribuyen a José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno, en otro guiño a lo que el Consell define como un patrón histórico dentro del partido.
Sobre Morant, el dardo final ha sido el más directo: quien se autodefinió como "hija política" de Zapatero "se equivocó también al elegir a su número 2", en referencia a Ábalos, y "se equivocó también" al respaldar a José María Ángel al frente de la federación valenciana. Para el Consell, la ministra prioriza la supervivencia de Sánchez por encima de reclamar el fin de la infrafinanciación o la llegada del fondo de nivelación que necesita la Comunitat Valenciana.
El mensaje de fondo que deja el Consell es claro: mientras el Gobierno de Sánchez se enroca en defenderse de sus propios escándalos, la Comunitat Valenciana sigue esperando soluciones reales a sus problemas estructurales. Y la pregunta que lanza Barrachina queda en el aire: si Morant realmente defendiera a los valencianos, ¿no debería exigir respuestas a Sánchez antes que salvarle la cara?