La Unión Europea no incluyó en sus sanciones al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Según explicó el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, esta exclusión responde a la práctica habitual de Bruselas para mantener abiertos los canales diplomáticos. También suelen quedar fuera los ministros de Exteriores por la misma razón.
En este contexto, Albares anunció que propondrá en la Unión Europea levantar las sanciones a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. La iniciativa llega después de que el régimen aprobara una amnistía para presos políticos. El Gobierno sostiene que, si hay gestos, Europa debe valorar una respuesta.
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Desde Barcelona, antes de presentar la Estrategia Española para Asia y Pacífico 2026-29 ante embajadores asiáticos en España, el ministro defendió que las sanciones son un medio y no un fin. Afirmó que deben servir para propiciar un diálogo amplio, pacífico y democrático en Venezuela. Si se producen avances reales, añadió, la UE debería actuar en consecuencia.
El ministro también instó a Rodríguez a consolidar esa dirección y a facilitar el regreso de los venezolanos que viven en el exterior. Recordó que unos 200.000 residen actualmente en España. A su juicio, quienes quieran volver deben encontrar condiciones adecuadas para hacerlo.
En todo caso, la decisión que adopte la Unión Europea marcará el rumbo de su política hacia Venezuela en los próximos meses. Levantar sanciones exige garantías claras y hechos verificables, no solo anuncios puntuales. La credibilidad de Europa también está en juego cuando se trata de defender libertades y derechos.
El debate, por tanto, no es menor y obligará a medir con prudencia cada paso. Si el régimen cumple y avanza hacia una apertura real, Bruselas tendrá argumentos para mover ficha. Pero si los gestos se quedan en papel mojado, muchos considerarán que cualquier concesión sería precipitada.