No obstante, la Autoridad Marítima Colombiana, DIMAR, descartó de inmediato la posibilidad de un tsunami en la región, tras realizar las evaluaciones correspondientes. De acuerdo con la información oficial, no hay amenaza para las costas del océano Pacífico en Colombia.
Tras el terremoto principal, se registraron dos réplicas con magnitudes de 4,4 y 3,8. Ambas réplicas fueron también notadas en varias provincias de Ecuador y algunas zonas del sur de Colombia. Pero no se ha informado de daños adicionales ni víctimas.
El gobierno ecuatoriano continúa monitoreando la situación a través del Instituto Geofísico y el Sistema Integrado de Seguridad, para coordinar los esfuerzos de atención a la población afectada. Se ha instado a la población a mantenerse alerta ante posibles nuevas réplicas, comunes después de sismos de gran magnitud.
Ecuador, como parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, se encuentra en una zona de alta actividad sísmica. Lo que hace que eventos de este tipo sean relativamente frecuentes.
El país ha vivido situaciones similares en el pasado, incluyendo el devastador terremoto de 2016 que dejó más de 600 muertos y miles de heridos. Sin embargo, este nuevo sismo, aunque significativo, no ha causado una tragedia similar, lo que ha sido un alivio para las autoridades.