Fuentes consultadas por EDATV alertan de que algunos particulares estarían cobrando a inmigrantes por dormir en callejones y espacios de la periferia ceutí
La crisis de Ceuta ha abierto un nuevo frente que va más allá de los asentamientos ilegales desmantelados durante las últimas semanas. La Policía Nacional mantiene su atención sobre las barriadas de la periferia, donde todavía permanecen inmigrantes que llegaron durante la entrada masiva registrada a finales de julio.
Según ha podido saber EDATV en exclusiva, algunas personas estarían aprovechándose de esta situación para obtener beneficios económicos mediante el alquiler de espacios improvisados en los que los inmigrantes pueden pasar la noche.
Las fuentes consultadas por este periódico aseguran que esta práctica no se limitaría a viviendas particulares. En determinados callejones de las barriadas ceutíes se estarían llegando a alquilar incluso espacios de las aceras para dormir. Una situación que, de confirmarse, pondría de manifiesto la existencia de un negocio alrededor de la necesidad de alojamiento de quienes todavía permanecen en la ciudad autónoma.
En las barriadas de la periferia de Ceuta hay quien alquila callejones para inmigrantes
La Policía Nacional busca pisos patera en Ceuta
El nuevo escenario llega después de que las autoridades completaran el desalojo de los principales asentamientos de las playas de Benítez, el Trampolín y el Guano.
Sin embargo, la retirada de los campamentos no ha supuesto la desaparición de todos sus ocupantes. El Sindicato Unificado de Policía ya había advertido de la existencia de alrededor de un centenar de posibles pisos patera en Ceuta.
De hecho, el Ministerio del Interior confirmó en septiembre la localización de dos inmuebles utilizados para ocultar a 28 inmigrantes en condiciones precarias, una operación que terminó con tres detenidos.
El negocio que podría esconderse detrás de los desalojos
La información recabada por EDATV introduce una cuestión adicional: el posible aprovechamiento económico de los espacios públicos como lugares de alojamiento clandestino.
Mientras la Policía Nacional continúa buscando a los inmigrantes que permanecen fuera de los dispositivos de acogida, las denuncias trasladadas a este medio apuntan a una práctica cuya extensión, responsables y cantidades cobradas todavía no han podido ser verificadas de forma independiente.
La crisis migratoria de Ceuta entra así en una nueva fase, con la vigilancia desplazándose desde las playas hacia las viviendas, los callejones y las barriadas de la periferia.