El terror yihadista vuelve a golpear a los cristianos en el corazón de África, esta vez en Mangurudjipa, República Democrática del Congo. Ocho personas fueron decapitadas por terroristas del Estado Islámico, que celebraron la masacre con mensajes de exaltación religiosa. Sin embargo, este horror apenas ocupa titulares ni provoca la indignación colectiva que vemos en otros conflictos.
Durante meses, las aldeas cristianas del Congo han sido arrasadas, sus templos incendiados y sus fieles secuestrados o asesinados. Mujeres y niños son convertidos en esclavos o rehenes mientras las milicias del Califato avanzan impunes. Miles de desplazados sobreviven en el abandono, sin que nadie levante la voz por ellos.
La comunidad internacional, tan rápida en condenar otras causas, guarda silencio ante este genocidio cristiano. La ONU y la Unión Africana apenas emiten comunicados vacíos, sin acciones concretas. ¿Dónde están ahora las grandes ONGs que dicen defender los derechos humanos?
Mientras tanto, los asesinos del Estado Islámico siguen su 'campaña contra la Cruz', extendiendo el terror por África. Los pueblos del este del Congo resisten olvidados, aferrados a su fe. Y Occidente, cómodo en su corrección política, mira hacia otro lado.
La masacre a los cristianos continúa: el Estado Islámico asesina a cinco en el Congo
La situación para los cristianos en la República Democrática del Congo (RDC) sigue siendo extremadamente peligrosa. En la provincia de Kivu Norte, las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), grupo vinculado al Estado Islámico en África Central, llevaron a cabo un violento ataque que dejó al menos cinco muertos.
El asalto ocurrió entre las localidades de Mbau y Mantumbi, donde los yihadistas emboscaron a los fieles, incendiaron vehículos y provocaron un escenario de caos y terror. Además de los fallecidos, al menos tres personas permanecen desaparecidas, por lo que las autoridades temen que la cifra de víctimas pueda aumentar en las próximas horas.
Más de 150.000 asesinados en Sudán
La guerra civil entre Abdel Fattah al-Burhan y Mohamed Hamdan Dagalo ha desatado una brutal persecución contra los cristianos en Sudán. Bajo el pretexto del islam, millones de creyentes son acosados, amenazados y privados de lo más básico. La supuesta religión de paz vuelve a mostrarse como un sistema de imposición y violencia.
En plena crisis de hambre, los cristianos reciben amenazas brutales:
Si no renuncian a Jesús, no tendrán comida.








