Una vez en su poder, las motocicletas eran transportadas a almacenes y garajes, donde se desmontaban y las piezas eran ocultadas. Luego, los miembros de la banda las escondían en furgonetas que eran enviadas a puertos del sur de Europa, con destino final en África. El modus operandi aseguraba que las motos, una vez desmanteladas, fueran comercializadas de forma ilegal en mercados africanos.
El 8 de marzo, la policía interceptó una furgoneta en la autopista AP-7, en la provincia de Girona, que transportaba una de las motocicletas robadas. Los agentes, al comprobar que el vehículo tenía un peso superior al permitido, descubrieron que llevaba una moto cuyo destino era ser embarcada en un puerto del sur de Francia. Este hallazgo fue clave para identificar a los miembros de la red.
Pocos días después, los días 12 y 13 de marzo, se llevó a cabo un operativo que culminó con la detención de los once miembros de la banda. Los arrestados contaban con un historial criminal que sumaba hasta 46 antecedentes relacionados con delitos contra el patrimonio. Lo que reflejaba la experiencia y organización del grupo.
El operativo incluyó registros en diez propiedades ubicadas en varias localidades de la provincia de Barcelona. Entre ellas Sabadell, Sant Quirze del Vallès, L'Hospitalet de Llobregat, Sant Vicenç de Montalt, Mataró, Badalona y Argentona. En estos registros, se hallaron más pruebas que vinculan a los detenidos con una serie de robos de motocicletas en la zona.
La investigación continúa abierta, ya que se sospecha que la red podría tener ramificaciones en otras partes del país. Las autoridades siguen analizando la información obtenida durante el operativo, lo que podría llevar a nuevas detenciones en los próximos días. Asimismo, la policía ha alertado sobre el riesgo de otras bandas similares que operan en la región.