Los enfrentamientos en Siria entre las fuerzas del nuevo régimen de Damasco e insurgentes leales al derrocado presidente Bashar al Assad han dejado al menos mil muertos. Incluidos 745 civiles de la minoría alauita.
Estos enfrentamientos, los más violentos desde el derrocamiento de al Assad en diciembre, fueron documentados por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Que reporta 29 masacres y más de 200 combatientes muertos.
La violencia ha sido particularmente intensa en las provincias de Latakia y Tartús. Naciones Unidas ha instado al cese de las hostilidades y a la protección de los civiles, destacando el impacto significativo en la infraestructura civil y el desplazamiento de miles de personas.
El presidente interino, Ahmad al Shara, ha denunciado las atrocidades y prometido un juicio justo para los responsables. Diversas organizaciones de derechos humanos han instado al nuevo gobierno a proteger a todos los ciudadanos y hacer justicia por los asesinatos.
La situación en Siria sigue siendo crítica, con informes de ejecuciones sumarias y violencia sectaria en aumento. La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos y la posibilidad de una escalada de la violencia.