
Continúa la masacre de los cristianos: Más de 150.000 han sido asesinados en Sudán
En plena guerra civil se acrecienta la matanza hacia los cristianos en Sudán, asesinados en combate
La guerra civil entre Abdel Fattah al-Burhan y Mohamed Hamdan Dagalo ha desatado una brutal persecución contra los cristianos en Sudán. Bajo el pretexto del islam, millones de creyentes son acosados, amenazados y privados de lo más básico. La supuesta religión de paz vuelve a mostrarse como un sistema de imposición y violencia.
En plena crisis de hambre, los cristianos reciben amenazas brutales:
Si no renuncian a Jesús, no tendrán comida.
Es un chantaje inhumano en un país ya devastado por la miseria. Una vez más, el islam convierte a los creyentes en su principal objetivo.
El asedio de El Fasher, mantenido por las RSF desde abril de 2024, es prueba de ello. Con los accesos cerrados, apenas queda arroz, harina o medicinas. Los cristianos malviven con hierbas y pienso, mientras el islam usa el hambre como herramienta de sometimiento.
Aunque ambos bandos cometen abusos, las RSF sobresalen por su odio abierto contra los cristianos. Como herederos de las milicias Janjaweed, derriban iglesias, encarcelan fieles y arrasan comunidades enteras. La persecución religiosa es su sello, mientras Occidente calla.

El islam radical aprovecha el caos para imponer su ley. Iglesias quemadas, reuniones de oración criminalizadas y ayuda humanitaria bloqueada son parte del mismo patrón. No hay paz en una religión que premia la intolerancia y castiga la libertad de fe.
Open Doors y otras organizaciones alertan de que esta discriminación no es un accidente, sino una estrategia calculada. El hambre se utiliza de forma planificada para doblegar a los cristianos. Todo demuestra que el islam político convierte el terror en su principal arma.
El balance humano supera los 150.000 cristianos asesinados y 15 millones de desplazados. Son cifras estremecedoras, y sin embargo apenas generan titulares en Europa. El silencio en gran parte de los medios más importantes internacionalmente es cómplice de esta barbarie.
La persecución no se limita a Sudán. En Níger, en 2023, decenas de aldeas cristianas fueron arrasadas por yihadistas, dejando muertos y miles de desplazados. En el Congo, los ataques de las ADF una milicia islámica han masacrado a comunidades enteras con machetes y fuego.
Los testimonios se repiten una y otra vez: Rogamos a Dios que tenga compasión de nosotros. Los líderes cristianos exigen ayuda efectiva y verdadera presión diplomática, no simples declaraciones. Porque si el islam fuese paz, no dependería de fusiles ni masacres para imponerse.
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