Ocurrió en 2021 en un municipio de la Ribera Baixa. Un hombre invitó a una mujer a su casa y le ofreció una bebida. Dentro había estupefacientes y medicamentos. El objetivo era anular su voluntad para abusar sexualmente de ella. Junto a él, otros dos acusados. Los tres se enfrentan a diez años de cárcel por agresión sexual con penetración.
Este martes tenían que sentarse ante el tribunal. No pudo ser.
Uno de los acusados llevaba cinco días en prisión cuando entró en la sala. No porque se hubiera entregado. Porque los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado tuvieron que buscarlo, detenerlo e ingresarlo en prisión de urgencia para que el juicio pudiera celebrarse. Había evadido dos veces a la Justicia. Todo este tiempo, oculto.
Ya en sala, ese mismo acusado pidió la suspensión alegando un "conflicto de intereses" con su abogada, a quien decía acabar de conocer al entrar al juzgado. El tribunal no se lo creyó. El Ministerio Fiscal tampoco: calificó la maniobra de "abuso del derecho" y de "fraude de ley", y advirtió que lo único que se pretendía era frustrar el inicio del juicio.
Los magistrados se retiraron a deliberar. Regresaron con la vista suspendida, pero con un aviso claro: el acusado tiene libertad para elegir abogado, pero no podrá usar esta estratagema de nuevo. Si su letrado no comparece en quince días, tendrá uno de oficio. Y el juicio se celebrará.La víctima lleva años esperando justicia. El acusado, años esquivándola. Que haya hecho falta una orden de búsqueda y detención para sentarlo ante un tribunal no es un fallo puntual: es el retrato de un sistema que mira hacia otro lado. Casos como este no paran de salir. Cada semana, una nueva agresión. Cada mes, un nuevo juicio que se retrasa, una nueva víctima que espera. El Gobierno de Pedro Sánchez lleva años en el poder y su única respuesta ha sido la ley del 'solo sí es sí', una norma que terminó rebajando condenas a agresores sexuales en toda España. Mientras las víctimas acumulan años de espera, el PSOE acumula años de excusas. Y los números no mienten: esto no ha ido a mejor. ha ido empeorando dia a dia.