Limpiar el horno siempre ha sido una tarea que genera pereza. Especialmente, cuando se trata de mantener impecable el doble cristal de la puerta. Este elemento, aunque puede parecer secundario, acumula grasa y restos de comida que no solo afectan la estética, sino también el rendimiento del electrodoméstico.
Además, la acumulación de suciedad puede generar malos olores y reducir la visibilidad al cocinar. En algunos casos, incluso puede provocar pequeños incendios si los restos no se limpian adecuadamente. Pero, ¿cómo limpiar el cristal sin desmontar nada? Aquí tienes el truco que usan los profesionales.
Un truco fácil para un problema complicado
El secreto está en encontrar una abertura que muchos hornos modernos incluyen en sus puertas. Aunque no es evidente a simple vista, suele haber una ranura pequeña en los laterales o en la parte superior.
Esta apertura está diseñada específicamente para facilitar la limpieza entre los cristales, sin necesidad de desmontar la puerta. El primer paso será localizarla con atención. Una vez identificada, puedes proceder con el siguiente truco de limpieza.

La magia del bicarbonato de sodio
El bicarbonato de sodio es el aliado perfecto para esta tarea. Este producto natural es económico, accesible y, lo más importante, seguro para tu horno. Mezcla tres cucharadas de bicarbonato con un poco de agua hasta obtener una pasta espesa.
Humedece ligeramente un paño limpio con esta mezcla y asegúrate de que no esté demasiado mojado. Luego, introduce el paño por la abertura de la puerta y comienza a limpiar entre los cristales. Si necesitas llegar a zonas más profundas, utiliza una espátula o un palo alargado para empujar el paño.
La combinación del bicarbonato con el agua ayuda a disolver la grasa incrustada y los restos quemados, dejando el cristal impecable.







