Cada vez que se hace la compra, uno de los requisitos impensables en la selección del producto es la fecha de caducidad. Esto es porque, en el caso de que la fecha de caducidad esté cerca, se tiende a no comprarlo. Todo esto debido al miedo que causa el comerse un alimento que se encuentre pasado a la fecha que marca el envase.
Es muy importante diferenciar entre "fecha de caducidad" y "fecha de consumo preferente". En el caso de la primera, el fabricante no asegura la calidad del producto más allá de esa fecha. En el caso de la segunda, aunque el sabor y la textura pueden alterarse, no necesariamente representa un peligro para la salud.
A pesar de la creencia extendida de que existen alimentos que nunca caducan, la realidad es que todos los alimentos tienen un período de caducidad. Con el tiempo, pierden sus propiedades, sabor e incluso pueden volverse perjudiciales para nuestra salud. Es crucial distinguir entre la "fecha de caducidad" y la "fecha de consumo preferente".
La primera indica que el fabricante no garantiza la calidad del producto más allá de esa fecha. La segunda, aunque el sabor y la textura pueden deteriorarse, no necesariamente supone un riesgo para la salud.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha compilado una lista de alimentos. Siempre y cuando no estén abiertos o presenten signos evidentes de deterioro, aún pueden ser consumidos después de su fecha límite.
El propósito principal de esta iniciativa es sensibilizar a la población sobre los riesgos asociados con el consumo de productos en mal estado. Sin embargo, la OCU menciona tres categorías de alimentos que, a pesar de mostrar signos de moho, pueden ser consumidos si se eliminan las partes afectadas.







