Muchas personas recurren al chicle como una forma de refrescar el aliento, combatir el estrés o simplemente por costumbre. Sin embargo, como todo en exceso, este hábito puede tener consecuencias para la salud.
Los daños que puede provocar el mascar chicle
Uno de los problemas más comunes es el desgaste de la dentadura. Al masticar chicle de forma continua, los dientes están en constante fricción, lo que puede llevar al deterioro del esmalte dental, causando sensibilidad y aumentando el riesgo de caries.
El masticar chicle puede afectar negativamente a la mandíbula. La acción repetitiva de masticar puede provocar trastornos temporomandibulares (TTM), que se manifiestan como dolor en la mandíbula, dolores de cabeza y problemas para abrir y cerrar la boca. Este tipo de problemas son más frecuentes en personas que tienen el hábito de masticar chicle durante muchas horas al día.
Otro aspecto a considerar es que muchos chicles contienen sorbitol, un edulcorante que, en grandes cantidades, puede causar problemas digestivos como diarrea y malestar estomacal. Además, el consumo excesivo de chicle puede llevar a tragar aire y provocar hinchazón y gases.






