El campo español afronta una nueva paradoja comercial. Mientras los agricultores nacionales denuncian las dificultades para competir con Marruecos, España importa tomates del país africano a un precio medio considerablemente superior al que reciben los productores de sus propios invernaderos.
Los datos de la campaña 2025/2026 reflejan una diferencia llamativa. España adquirió 89.189 toneladas de tomate marroquí a 1,72 euros por kilo, mientras los agricultores de los invernaderos andaluces percibieron una media de 1,14 euros por kilo, según las estadísticas recogidas por Hortoinfo y el Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía.
España bate récords de importación mientras Marruecos gana terreno
Durante la última campaña, España importó 305.436 toneladas de tomate por un importe de 337,69 millones de euros. Portugal encabezó las ventas, seguido de Marruecos y Países Bajos.
Sin embargo, la diferencia de precios tiene una explicación que va más allá del país de procedencia.
Tomates de Marruecos más caros para España
Marruecos concentra buena parte de su producción exportadora en variedades cherry, cuyo precio suele superar al de los tomates de rama o pera.
La desigualdad que preocupa a los agricultores españoles
La polémica no se limita al precio. Los productores españoles advierten de las diferencias laborales y regulatorias entre ambos países, que condicionan los costes de producción.
A esta situación se suma el régimen comercial europeo. Marruecos disfruta de preferencias arancelarias sujetas a determinadas condiciones, mientras las organizaciones agrarias españolas reclaman controles más estrictos.
El problema adquiere otra dimensión al observar la evolución del mercado europeo: entre 2015 y 2025, las exportaciones españolas de tomate a la UE cayeron un 23,5%, mientras las marroquíes aumentaron un 54,4%.
La cuestión ya no es únicamente cuánto cuesta producir tomate en España, sino cómo recuperar competitividad frente a un competidor que continúa ganando cuota de mercado.