La gestión del agua se ha convertido en uno de los grandes retos de las ciudades del siglo XXI. En un contexto marcado por el cambio climático, EMASESA afronta el desafío de garantizar el abastecimiento a Sevilla y su área metropolitana, proteger a la población frente a fenómenos meteorológicos extremos y adaptar las infraestructuras hidráulicas a una realidad cada vez más compleja. La combinación de planificación, inversión e innovación se ha consolidado como una herramienta fundamental para reforzar la resiliencia del territorio metropolitano ante escenarios de creciente incertidumbre hídrica.
Esta necesidad cobra especial relevancia coincidiendo con la celebración del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. Según el Atlas de la Desertificación de España, elaborado por el CSIC, el 84,5 % de la superficie de la provincia de Sevilla presenta algún grado de afectación por procesos de desertificación y más del 73 % de la población reside en zonas semiáridas. Una situación que pone de manifiesto la importancia de avanzar hacia modelos de gestión capaces de responder tanto a la escasez de recursos como a los efectos cada vez más visibles del cambio climático.

Durante los últimos años, EMASESA ha demostrado la importancia de anticiparse a estos desafíos mediante una estrategia basada en el fortalecimiento de las infraestructuras y la mejora continua de sus sistemas. La entidad ha destinado 121,8 millones de euros a actuaciones orientadas a la renovación y modernización de infraestructuras vinculadas al ciclo integral del agua en Sevilla y su área metropolitana.
Parte de este esfuerzo se ha destinado a mejorar la capacidad y la eficiencia de las infraestructuras hidráulicas que dan servicio al territorio metropolitano, reforzando la capacidad de respuesta del sistema ante escenarios cada vez más exigentes. Estas actuaciones contribuyen a aumentar la resiliencia de las redes y a garantizar un servicio esencial para la ciudadanía en un contexto marcado por una mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos.
Al mismo tiempo, la adaptación al cambio climático exige avanzar en soluciones que permitan garantizar el suministro durante periodos prolongados de sequía. En esta línea, EMASESA trabaja en el desarrollo de una desalobradora para Sevilla y su área metropolitana, una infraestructura estratégica que permitirá incorporar nuevos recursos hídricos procedentes del estuario del Guadalquivir.






