La intervención ha comenzado después del desalojo policial ejecutado durante la madrugada del 3 de noviembre con un dispositivo integrado por 400 agentes
La Puerta del Sol ha amanecido este martes convertida en un escenario de retirada de residuos, tiendas de campaña y estructuras improvisadas. Después de 38 días de ocupación, los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Madrid han tenido que recurrir a excavadoras y camiones de gran capacidad para desmantelar los restos de la acampada por la vivienda instalada en pleno centro de la capital.
La intervención ha comenzado después del desalojo policial ejecutado durante la madrugada del 3 de noviembre. Un dispositivo integrado por 400 agentes, 220 de la Policía Nacional y 180 de la Policía Municipal, ha permitido desalojar a 334 personas. La operación se ha saldado con dos detenidos por desobediencia y resistencia.
Excavadoras y tres camiones para recuperar la Puerta del Sol
Las imágenes de esta mañana reflejan la magnitud de los trabajos. Dos excavadoras y tres camiones han participado en la retirada de los materiales acumulados, entre ellos tiendas de campaña, lonas, toldos y diferentes estructuras que habían ocupado la plaza durante más de cinco semanas.
Así han retirado la basura acumulada en la Puerta del Sol
Los operarios del Servicio de Limpieza Urgente (SELUR) han trabajado desde primera hora para despejar el espacio. Antes de las nueve de la mañana, buena parte de las instalaciones ya había desaparecido, aunque los accesos peatonales permanecían restringidos.
La acampada comenzó el pasado 26 de septiembre, impulsada por las protestas relacionadas con la crisis de la vivienda y el desahucio de Maricarmen Abascal, fallecida posteriormente.
Sin embargo, la Delegación del Gobierno sostiene que la concentración había perdido su finalidad reivindicativa inicial y que se habían detectado incidentes en su entorno. Los organizadores, por su parte, denuncian violencia policial durante el desalojo, una versión rechazada por la Delegación.
La imagen final es la de maquinaria pesada retirando los últimos vestigios de una protesta que ha mantenido ocupado durante 38 días uno de los espacios más emblemáticos de Madrid.