La decisión revela una de las principales debilidades de este movimiento: la misma exposición en redes sociales que utiliza para captar jóvenes facilita el seguimiento de sus convocatorias por parte de la Policía
La presión policial ha obligado a dar marcha atrás a los promotores de Blocus en Madrid. El movimiento que alentó los disturbios del pasado sábado en Barcelona ha anunciado la cancelación de su convocatoria para el próximo 31 de octubre, coincidiendo con Halloween. Sin embargo, la desconvocatoria no ha conseguido despejar las sospechas de las fuerzas de seguridad, que mantienen la vigilancia ante posibles altercados.
"La Poli se ha vuelto a enterar", reconocen los promotores en un mensaje difundido por redes sociales. En el comunicado aseguran que no quieren repetir los errores del pasado 24 de octubre y dan por fracasada su denominada "operación Halloween".
La decisión revela una de las principales debilidades de este movimiento: la misma exposición en redes sociales que utiliza para captar jóvenes facilita el seguimiento de sus convocatorias por parte de la Policía.
La Policía mantiene la alerta pese a la retirada de Blocus
Según la información publicada por ABC y las fuentes policiales citadas, el dispositivo preventivo continuará pese al anuncio de cancelación.
Blocus desencadenó el caos en Barcelona
La preocupación tiene un precedente inmediato. Los disturbios registrados en Barcelona el pasado sábado terminaron con alrededor de 130 detenidos, numerosos menores de edad, agentes heridos y más de una veintena de comercios afectados.
Las convocatorias se habían extendido mediante TikTok, Telegram y WhatsApp, utilizando imágenes generadas con inteligencia artificial que representaban calles incendiadas y establecimientos saqueados.
El movimiento pretendía aprovechar Halloween y la presencia de jóvenes disfrazados para impulsar nuevas concentraciones.
Pero el problema trasciende Madrid. También se han detectado llamamientos en Barcelona, Valencia, Zaragoza, Málaga y Algeciras.
La incógnita ahora es si la cancelación anunciada representa una retirada definitiva o simplemente un cambio de estrategia. La ausencia de una dirección identificada y la proliferación de cuentas anónimas complican determinar quién controla realmente las convocatorias.
Por ahora, Blocus anuncia su retirada en Madrid. La Policía, sin embargo, no baja la guardia.