En España, el aceite de oliva es más que un producto: es parte de la cultura y de la vida diaria. En cualquier cocina, la botella de aceite ocupa un lugar privilegiado, y su calidad puede marcar la diferencia en un plato. Aunque cada vez más consumidores buscan alternativas económicas en el supermercado, no todos los aceites "virgen extra" cumplen realmente con las expectativas.
Para ayudar a los compradores, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha realizado un análisis de los aceites de oliva virgen extra que se encuentran en las cadenas de supermercados. Y los resultados han dejado claro que no siempre lo barato, o lo conocido, es lo mejor.

Las 3 peores marcas de aceite de oliva del súper, según la OCU
La sorpresa del informe de la OCU ha sido la mala posición de Olisone, la marca blanca de aceite de oliva virgen extra que se vende en Lidl. Este producto ha obtenido la puntuación más baja de todo el análisis, quedándose por debajo de los 32 puntos sobre 100.
Las principales críticas se centran en varios aspectos fundamentales, como que el etiquetado no ofrece toda la información que debería. Los parámetros de conservación tampoco se ajustan a los mínimos exigidos para un virgen extra de calidad. Y el análisis sensorial, clave para evaluar el aroma, el sabor y la textura, dejó también mucho que desear.
El informe va más allá, y plantea dudas sobre si realmente este aceite puede considerarse un auténtico virgen extra. Su sabor y su fragancia distan bastante de lo que debería ofrecer un producto de esta categoría.







