En los últimos tiempos, una conocida cadena de restaurantes ha comenzado a experimentar un cambio radical en su presencia dentro de Estados Unidos. Muchos clientes habituales han notado con sorpresa cómo varios locales han cerrado de forma abrupta, sin previo aviso ni explicaciones claras.
Hooters, ha anunciado el cese de al menos 30 sucursales propias en diferentes estados del país. Esto ocurre solo tres meses después de que la empresa solicitara protección bajo el Capítulo 11, pese a asegurar que no planeaba clausuras. Estas medidas han marcado un antes y un después para la empresa, que enfrenta una profunda reestructuración y busca salir adelante tras acumular una deuda de 376 millones de dólares.









