
El yihadismo crece sin control y amenaza el corazón de Europa
Los informes alertan de redes más fuertes, descentralizadas y con capacidad para golpear en suelo europeo
La amenaza yihadista que emergió con crudeza tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 no solo no desapareció, sino que ha evolucionado hacia formas más complejas y descentralizadas.
Desde aquel ataque contra Estados Unidos, reivindicado por Al Qaeda, el terrorismo global ha mutado hasta convertirse en un fenómeno multipolar.
Lo que entonces parecía una estructura jerárquica identificable se ha transformado en una red difusa con presencia en varios continentes.
Un reciente informe del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas advierte de esa transformación profunda del ecosistema yihadista internacional. El documento fue presentado por el coordinador del Equipo de Apoyo Analítico y Monitoreo de Sanciones, Colin Smith.
Sus conclusiones dibujan un escenario donde la amenaza resulta más fragmentada, tecnológica y difícil de neutralizar que en los años posteriores al 11-S.
De estructura centralizada a red global
Tras los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, la comunidad internacional articuló una respuesta militar y policial sin precedentes.
Sin embargo, la presión sostenida no ha eliminado a las principales organizaciones, sino que las ha obligado a reinventarse operativamente. Según el informe, tanto Al Qaeda como Estado Islámico han adoptado modelos descentralizados y flexibles.
El documento subraya que estas organizaciones han dejado atrás los esquemas clásicos de mando vertical característicos de la primera década del siglo.
En su lugar, operan mediante franquicias regionales y células autónomas que comparten ideología, pero gozan de amplio margen estratégico.
Esta descentralización dificulta la identificación de líderes claros y complica la acción coordinada de los servicios de inteligencia.
Un crecimiento que inquieta
Uno de los datos más llamativos del informe es el aumento exponencial del potencial humano vinculado a Al Qaeda.
En 2001, en el momento de los atentados del 11-S, se estimaba que la organización contaba con unos 500 operativos. Actualmente, la cifra podría rondar los 25.000 combatientes potenciales distribuidos en distintas regiones del mundo.

Este crecimiento cercano al 5.000 por ciento refleja la capacidad de adaptación y supervivencia de la organización fundada por Osama bin Laden.
Parte de la información procede del Servicio Secreto de Inteligencia británico, conocido como MI6. Las estimaciones confirman que, lejos de diluirse, la red ha sabido regenerarse bajo nuevas fórmulas organizativas.
La amenaza se concentra especialmente en África Occidental, el Sahel y el sur de Asia, donde confluyen inestabilidad política y debilidad institucional.
En la Península Arábiga, la filial regional ha incrementado su peso relativo dentro de la constelación global. No obstante, persisten interrogantes sobre quién ejerce el liderazgo efectivo de la organización en la actualidad.
Tecnología y reclutamiento digital
El informe de Naciones Unidas también alerta sobre el uso creciente de tecnologías avanzadas por parte de los grupos yihadistas.
Se detecta un interés creciente por la inteligencia artificial, las comunicaciones satelitales y los sistemas de encriptación sofisticados.
Estas herramientas permiten coordinar operaciones y difundir propaganda con mayor eficacia y menor exposición.
La estrategia comunicativa ha evolucionado hacia campañas digitales altamente segmentadas y emocionalmente dirigidas a jóvenes y menores de edad. Según el documento, se han identificado intentos de captación a través de redes sociales y entornos de videojuegos en línea.
La propaganda ya no es genérica, sino diseñada para públicos concretos con narrativas adaptadas a sus contextos culturales.
Además, se observa una nueva directriz operativa especialmente preocupante para los servicios de seguridad occidentales.
Algunos reclutas extranjeros reciben instrucciones de cometer atentados en sus países de origen antes de desplazarse a zonas de conflicto. Esta táctica reduce los desplazamientos sospechosos y multiplica el riesgo de ataques locales difíciles de anticipar.

Persistencia del foco africano
Mientras Al Qaeda consolida su expansión en determinadas regiones africanas, el Estado Islámico mantiene capacidad operativa significativa en el continente.
Tras la muerte de uno de sus principales dirigentes en Irak el pasado marzo, la organización ha reforzado su presencia en Somalia. También continúa intentando desestabilizar Siria, aprovechando vacíos de poder y tensiones internas.
La evolución descrita por Naciones Unidas demuestra que la amenaza yihadista no pertenece al pasado inmediato del 11-S.
Más de dos décadas después, el fenómeno ha adoptado una configuración más dispersa y tecnológicamente sofisticada. La guerra global contra el terrorismo no ha eliminado el problema, sino que ha contribuido a su metamorfosis.
El escenario actual obliga a repensar las estrategias de prevención y cooperación internacional frente a una amenaza cambiante.
La combinación de descentralización, innovación tecnológica y expansión territorial convierte el desafío en estructural y prolongado. Desde los escombros del 11-S hasta hoy, el yihadismo ha demostrado una inquietante capacidad de resiliencia y adaptación.
Más noticias: