La vida de 'lujos y pereza' de Santos Cerdán al descubierto
"La cárcel es para tener puertas cerradas, no para pasearse y decir 'usted sabe quién soy yo'"
porAdais Cásares
politica
Un preso lo describe como un "perezoso" rodeado de privilegios
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Han pasado casi tres meses desde que Santos Cerdán, el exsecretario de Organización del PSOE, cruzó las puertas de la prisión de Soto del Real. Lo que empezó como un golpe duro para el mundo político español se ha convertido en un relato de contrastes.
De los salones del Congreso a una celda compartida, Cerdán enfrenta no solo las acusaciones de corrupción en la trama Koldo, sino también las revelaciones de su antiguo compañero de celda.
Un preso que, tras 40 días a su lado, lo describe como un "perezoso" rodeado de privilegios. Esta historia, destapada en el programa El tiempo justo de Joaquín Prat, arroja luz sobre una rutina carcelaria que parece más un retiro dorado que un castigo real.
Todo comenzó el 30 de junio. Cerdán ingresó en Soto del Real acusado de su presunta implicación en una red de adjudicaciones irregulares de contratos públicos.
La defensa de Cerdán insiste en su inocencia, calificando la prisión como una medida "coercitiva"
Dejó atrás su ático de lujo en una de las zonas más exclusivas de Madrid, donde vivía con su mujer y su hija. Allí, disfrutaba de vistas panorámicas y comodidades que contrastan con el cambio abrupto.
"Cuando entró, era una persona que no hablaba. Era fría", recuerda su compañero de celda en el programa.
Tenía miedo, se le notaba en los ojos. Viene de una vida muy alta y pasa directamente a los infiernos.
El retrato que pinta este expreso es el de un hombre desorientado por la simplicidad de la prisión. "Es un perezoso porque no se levanta en el recuento. Le han llamado la atención dos veces, el recuento se pasa de pie y visible, y él estaba acostado", detalla.
La comida también fue un choque.
No le gustaba cuando entró. Estaba acostumbrado a otro ritmo en la calle. No comía judías verdes ni patatas cocidas, aquí sí.
Incluso en detalles cotidianos, Cerdán parece perdido.
Pero lo que más indigna al compañero es el trato especial que recibe el expolítico. "Los tiene, los ha tenido y los tendrá hasta que se vaya", afirma.
Los privilegios de Cerdán
En una cárcel donde las puertas se cierran para todos, Cerdán parece moverse con libertad. "¿Estamos de broma? Por ser Santos Cerdán, ¿va a salir antes al patio o a comer antes?
Va donde el funcionario y le abren el rastrillo". Este "preso sombra" critica que el sistema penitenciario permita tales favores. "La cárcel es para tener puertas cerradas, no para pasearse y decir 'usted sabe quién soy yo'".
Durante sus charlas en la celda, Cerdán se defendió con vehemencia. "Me dice que es inocente", relata el compañero. Sin embargo, los audios publicados en la investigación lo contradicen.
"No se reconoce en esos audios, es decir, escurrir el bulto". Sobre la supuesta financiación irregular del PSOE, su respuesta fue evasiva:
Tú qué crees...
El expolítico, que niega cualquier delito, se compara con Isabel Pantoja en declaraciones previas. "No soy la Pantoja", dijo, refiriéndose a la tonadillera que cumplió condena por un caso similar.
Pero para sus críticos, las similitudes son evidentes: poder, dinero y una caída que no duele tanto como debería.
La rutina diaria de Cerdán en prisión es un mosaico de adaptación forzada. Se le ve "preocupado, con la cabeza agachada", paseando por los módulos o participando en actividades mínimas.
No sintoniza programas de televisión, quizás para evitar el escrutinio mediático. Su familia lo visita con regularidad, un consuelo en medio del aislamiento.