El perfil de Ez Abde ha amanecido sin las publicaciones que hasta ahora podían verse en sus redes sociales. La decisión llega después de que el futbolista marroquí del Betis se convirtiera en blanco de una oleada de mensajes hostiles, algunos de ellos con amenazas directas.
El origen de la polémica está en una imagen previa al partido frente al Villarreal. Abde apareció junto al resto de jugadores con el mensaje "Todos somos caballas", una expresión de respaldo a los ceutíes ante la crisis que atraviesa la ciudad autónoma.
Su participación adquirió una dimensión diferente a la de sus compañeros por ser internacional con Marruecos. A partir de la difusión de las imágenes, numerosos usuarios comenzaron a reprocharle el gesto y a vincularlo con la disputa marroquí sobre Ceuta y Melilla.
Su participación adquirió una dimensión diferente a la de sus compañeros por ser internacional con Marruecos
Parte de los comentarios acusaba al jugador incluso de traicionar a Marruecos. Otros aprovechaban la polémica para negar la soberanía española sobre las dos ciudades autónomas, con mensajes como "Ceuta y Melilla son marroquíes".
Pero la reacción no quedó únicamente en el terreno político. Entre los mensajes dirigidos contra el jugador aparecieron expresiones intimidatorias como "hoy vivirás con nosotros aterrorizado", además de advertencias sobre las consecuencias que supuestamente tendría su gesto.
Tras esa sucesión de ataques, las publicaciones del jugador dejaron de estar visibles en su perfil.
La camiseta que desencadenó la polémica, además, no era una iniciativa personal de Abde. Villarreal y Betis habían acordado que sus futbolistas participaran conjuntamente en el homenaje antes del encuentro.
Ambos clubes explicaron posteriormente que buscaban trasladar su solidaridad a Ceuta y a sus habitantes por las dificultades vividas durante las últimas semanas a raíz de la crisis migratoria.
De esta manera, una acción protagonizada por las dos plantillas terminó teniendo consecuencias especialmente para Abde. Su origen marroquí convirtió al futbolista en destinatario de ataques relacionados con las reivindicaciones de Marruecos sobre Ceuta y Melilla, hasta el punto de recibir mensajes amenazantes y retirar de la vista el contenido de sus redes sociales.