La hija del presidente del Gobierno, Carlota Sánchez Gómez, ha comenzado sus estudios en ESIC University, una institución privada católica.
El centro está ubicado en Pozuelo de Alarcón, una de las zonas más exclusivas y con mayor nivel de renta de toda la Comunidad de Madrid. La joven cursa el doble grado en Administración y Dirección de Empresas y Marketing, íntegramente en inglés y con un coste elevado. El precio anual de este programa asciende a 12.900 euros, una cifra que contrasta con el discurso socialista sobre igualdad educativa.
La universidad donde estudia Carlota está gestionada por los Padres Reparadores del Sagrado Corazón de Jesús, de inspiración católica. Resulta llamativo que esta elección llegue justo cuando el Gobierno impulsa medidas que ponen en jaque a las universidades privadas. Hace pocas semanas, el Consejo de Ministros aprobó un decreto que endurece los requisitos para mantener este tipo de instituciones.
El texto obliga a tener 4.500 alumnos, diez grados, seis másteres y tres doctorados, además de fondos públicos competitivos del 2%. ESIC cuenta con 3.700 estudiantes, por lo que deberá adaptarse en seis años o podría quedar fuera del nuevo marco educativo estatal. Desde el sector universitario privado acusan al Gobierno de intentar limitar su actividad para favorecer el control político de la educación.

La paradoja salta a la vista: mientras Sánchez dificulta la supervivencia de universidades privadas, su hija estudia en una de ellas.








