El presidente de la Diputación de Alicante, Toni Pérez, clausuró ayer el acto institucional de inhumación de Rafael Altamira, presidido por S.M. el Rey Felipe VI, en el cementerio de El Campello. Los restos del ilustre jurista, junto a los de su esposa, Pilar Redondo, reposan ya en un mausoleo familiar, cerrando así un capítulo de exilio que duró más de 70 años.
En su discurso, Pérez ha destacado la figura de Altamira como "uno de los intelectuales más relevantes de la historia de España, un alicantino universal cuyo legado jurídico, literario y pedagógico ha enriquecido tanto a Europa como a América". Subrayó su compromiso con los valores democráticos, la paz y la justicia, definiéndolo como un pensador de convicciones sólidas y de una ingente producción intelectual.
El acto contó con la presencia del president de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, quien anunció que la Generalitat ha financiado los costes de exhumación y repatriación de los restos. También asistieron el alcalde de El Campello, Juan José Berenguer, el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, y diversas autoridades civiles y académicas, junto a familiares de Altamira.







