El Gobierno de Pedro Sánchez vuelve a estar en el centro de la polémica tras la negativa del PSOE a respaldar una iniciativa para impedir que antiguos miembros de ETA puedan ejercer como docentes con menores de edad. La decisión ha sido interpretada por sus críticos como una muestra de permisividad en un ámbito especialmente sensible como es la educación.
El rechazo parlamentario deja intacto el marco actual, que no establece una prohibición específica para que personas con pasado en la organización terrorista accedan a la función pública educativa si cumplen los requisitos legales. Para muchos, esta situación evidencia una falta de voluntad política para introducir límites más estrictos.
La polémica se produce en un contexto en el que sigue muy presente el recuerdo de la actividad de ETA, organización responsable de décadas de violencia en España, lo que intensifica el debate social sobre hasta dónde debe llegar la reinserción.

Ekaitz Sirvent, el jefe de ETA convertido en profesor de Ética
Uno de los casos que ha reavivado la controversia es el de Ekaitz Sirvent, exmiembro de ETA que actualmente imparte clases a adolescentes en un instituto del País Vasco. Tras cumplir condena, accedió a la docencia mediante el sistema de oposiciones, lo que le permite ejercer como profesor de Ética y Filosofía con alumnos de entre 12 y 16 años.







