
El Supremo señala a la mano derecha de López por ocultar la filtración contra Ayuso
Sánchez Acera podría haber incurrido en falso testimonio, pero el juez descarta imputarla por ahora y centra el caso en la revelación de secretos
El Tribunal Supremo ha dejado en evidencia el papel de la mano derecha de Óscar López, Pilar Sánchez Acera, en la filtración de información. Según una noticia publicada por El Confidencial, explica que la socialista ocultó el origen del correo clave del novio de Ayuso.
El juez Hurtado apunta directamente a la Fiscalía. "Encubrir al remitente refuerza la hipótesis de que el correo fue enviado desde la Fiscalía", concluyó el magistrado en su resolución.
Sánchez Acera podría haber incurrido en falso testimonio, pero el juez descarta imputarla por ahora y centra el caso en la revelación de secretos. Hurtado ha rechazado ampliar la investigación a otros miembros del Gobierno y del PSOE, pese a las evidentes conexiones políticas del caso.
El correo clave fue reenviado por Sánchez Acera a Juan Lobato, quien de inmediato lo utilizó políticamente en el marco de la estrategia del PSOE. Los mensajes de WhatsApp revelan que el PSOE ya planeaba la ofensiva contra Ayuso antes de que la información se hiciera pública en los medios.

El juez destaca que el correo llegó a Lobato sin alteraciones, lo que refuerza la sospecha de que su origen está en la Fiscalía General del Estado. Las pruebas apuntan a que el documento no había trascendido a la prensa cuando Sánchez Acera lo compartió con el PSOE-M, según la investigación.
El magistrado Hurtado destaca la coincidencia temporal con la petición de Pedro Sánchez en el Congreso para exigir la dimisión de Ayuso. Juan Lobato reconoció en un chat que recibió órdenes directas del PSOE para pedir la dimisión de la presidenta madrileña, revelando el plan político.
El magistrado no cree la versión de Sánchez Acera, quien alegó "no recordar" cómo consiguió el correo clave que usó el PSOE contra Ayuso. Lobato reconoció su temor a utilizar el documento sin conocer su procedencia. Fue Sánchez Acera quien le aseguró que los medios ya lo tenían.
Sin embargo, la investigación demuestra que el correo solo apareció en prensa después de que el PSOE-M lo usara contra Ayuso, reforzando la sospecha. Sánchez Acera cambió de teléfono y borró sus mensajes, lo que el juez considera una maniobra sospechosa para ocultar la filtración de información.
Hurtado limita la investigación a la revelación de secretos
Pese a las pruebas, Hurtado limita la investigación a la revelación de secretos y evita imputar a Sánchez Acera o ampliar el caso a más miembros del PSOE. El cerco se estrecha sobre el fiscal general, Álvaro García Ortiz, ya que la investigación apunta a que la filtración provino de su propia institución.

El escándalo compromete al PSOE y al Gobierno de Sánchez, que ahora enfrenta preguntas sobre el uso de la Fiscalía en su guerra contra Ayuso. El Tribunal Supremo avanza en la instrucción del caso, con más pruebas que podrían revelar hasta qué punto el PSOE manipuló la información.
Las filtraciones desde la Fiscalía, en pleno contexto de guerra política contra el PP, ponen en entredicho la imparcialidad del Ministerio Público.
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