Las obras de ampliación del Hospital Ernest Lluch de Calatayud avanzan tras completar el traslado del tanque de oxígeno sin interrupciones en el suministro sanitario. La operación, ejecutada entre martes y miércoles, se desarrolló bajo una planificación técnica precisa que garantizó la continuidad asistencial en todo momento.
El depósito criogénico, con capacidad de 5.000 litros, quedó instalado y plenamente operativo el miércoles en torno a las 21:00 horas. Este movimiento estaba considerado uno de los hitos más delicados dentro del proceso de reforma integral del área hospitalaria.
La jefa de Ingeniería y Mantenimiento del sector sanitario de Calatayud, Zaida Saiz, destacó la complejidad de la intervención. Según explicó, se realizaron simulaciones y cálculos previos para asegurar que la actuación se ejecutara con plenas garantías de seguridad. Uno de los aspectos fundamentales fue prever el consumo habitual de oxígeno en función de la ocupación del centro. El análisis tuvo en cuenta la estacionalidad, el volumen de ingresos y el tipo de hospitalización para evitar cualquier riesgo durante el proceso.
Se estableció un margen de abastecimiento de dos días y medio, suficiente para afrontar posibles incidencias. Durante ese periodo, el consumo máximo estimado se situó en torno a los 250 metros cúbicos diarios.
Otro punto crítico fue el cálculo de los movimientos de la grúa encargada de trasladar el tanque. La maniobra exigía máxima precisión para evitar afecciones a estructuras cercanas, como una torre de alta tensión situada en las inmediaciones. La coordinación entre los distintos equipos implicados permitió completar la operación sin incidencias ni alteraciones en el servicio hospitalario. Este avance se ha desarrollado en paralelo a los trabajos de excavación para la cimentación del nuevo bloque de Urgencias.






