El Gobierno de Pedro Sánchez volvió a situarse en el foco político esta semana tras una controvertida decisión diplomática.
El Ejecutivo, que había defendido los derechos humanos como eje de su acción exterior, protagonizó una recepción oficial cuestionada. España recibirá al presidente de Senegal, Bassirou Diomaye Diakhar Faye, en una visita oficial.
La llegada del mandatario africano se produjo apenas dos semanas después de un cambio legal relevante en su país de origen. Senegal había endurecido las penas contra las relaciones homosexuales, duplicando los castigos existentes en su legislación vigente. La nueva normativa elevó hasta diez años de prisión las condenas, cuando anteriormente se castigaban con penas de hasta cinco años. Además, las multas económicas también aumentaron significativamente, alcanzando cifras cercanas a los 15.000 euros en los casos sancionados.
Pese a este contexto, el Gobierno español mantuvo la agenda institucional prevista sin introducir cambios en la visita oficial. Durante la estancia del dirigente senegalés, ambas administraciones avanzaron en nuevos compromisos de cooperación bilateral. Uno de los principales acuerdos fue la firma del nuevo Marco de Asociación País correspondiente al periodo 2026-2030. Aunque la cuantía total no se detalló oficialmente, fuentes del Ministerio de Exteriores anticiparon cifras relevantes.
España previó una aportación superior a los 180 millones de euros en concepto de ayuda y cooperación al desarrollo. Este nuevo paquete superó claramente el anterior acuerdo firmado entre 2019 y 2023, que rondaba los 128 millones. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, participó activamente en los encuentros.






