Fuentes socialistas apuntan al intento de preservar su aforamiento, mientras Sánchez también reserva un puesto destacado a Pilar Sánchez Acera, implicada en la polémica de los correos de Lobato
Pedro Sánchez ha configurado su candidatura por Madrid para las elecciones generales del 29 de noviembre rodeándose de algunos de los dirigentes que han protagonizado las principales controversias políticas de su Gobierno. La lista, encabezada por el propio presidente, sitúa a Margarita Robles, Félix Bolaños, Pilar Sánchez Acera y Fernando Grande-Marlaska en los cinco primeros puestos, una selección que vuelve a poner el foco sobre la gestión del Ejecutivo y las polémicas que han marcado los últimos meses.
La propuesta aprobada por la dirección socialista incorpora a once ministros del Gobierno en el conjunto de las candidaturas. En Madrid, Sánchez apuesta por mantener en posiciones destacadas a varios de sus colaboradores más cercanos, incluidos los responsables de Defensa e Interior, cuyos departamentos han tenido que dar explicaciones sobre los acontecimientos ocurridos en Ceuta.
La composición todavía deberá superar los últimos trámites internos. Está previsto que la Comisión Federal de Listas examine las candidaturas este viernes y que el Comité Federal del PSOE las ratifique el sábado 17 de octubre, en Fuenlabrada.
Sánchez coloca a Robles y Marlaska en su lista en medio de las sospechas de filtraciones y el temor judicial por Ceuta
Robles, Bolaños y Sánchez Acera: los nombres que acompañan a Sánchez
La segunda posición corresponde a Margarita Robles, ministra de Defensa, cuya inclusión llega en plena controversia por la entrada masiva de inmigrantes desde Marruecos y las posteriores revelaciones sobre la presencia de buques militares marroquíes en aguas españolas.
Según ha publicado La Razón, fuentes socialistas interpretan su incorporación como una forma de garantizar que mantenga el aforamiento parlamentario si abandona el Gobierno. También apuntan a las sospechas existentes en Moncloa sobre posibles filtraciones procedentes de Defensa, aunque estas interpretaciones no han sido acreditadas oficialmente.
En tercer lugar aparece Félix Bolaños, ministro de Justicia, uno de los principales responsables políticos de la estrategia jurídica del Ejecutivo. Su figura ha adquirido protagonismo por la defensa de la Ley de Amnistía y por sus explicaciones sobre la gestión gubernamental de asuntos relacionados con la seguridad nacional.
El cuarto puesto corresponde a Pilar Sánchez Acera, antigua asesora de Moncloa, quien remitió al entonces secretario general del PSOE de Madrid, Juan Lobato, información confidencial. Lobato llegó a registrar ante notario los mensajes intercambiados con Sánchez Acera, preocupado por la procedencia de aquella documentación.
Sánchez coloca a Robles y Marlaska en su lista en medio de las sospechas de filtraciones y el temor judicial por Ceuta
Marlaska completa los cinco primeros puestos en plena investigación por Ceuta
La quinta posición está reservada a Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, otro de los miembros del Ejecutivo cuya gestión ha quedado sometida a un intenso examen político tras los acontecimientos ocurridos en Ceuta.
La juez María Tardón investiga la entrada masiva de inmigrantes registrada a finales de julio y las circunstancias que rodearon la respuesta de las autoridades españolas. Entre las cuestiones que han generado controversia figuran las alertas previas, la coordinación institucional y las posteriores explicaciones del Gobierno sobre las incursiones de buques marroquíes.
Al igual que sucede con Robles, fuentes socialistas citadas por La Razón consideran que la inclusión de Marlaska en la candidatura podría permitirle conservar su aforamiento como diputado si dejara de formar parte del Ejecutivo. No obstante, esta hipótesis no ha sido confirmada por la dirección del PSOE.
La composición de los cinco primeros puestos refleja una apuesta por la continuidad de los principales responsables gubernamentales y colaboradores de Sánchez, pese a las controversias que han protagonizado. A las puertas de las elecciones del 29 de noviembre, el presidente tendrá que defender no solo su programa electoral, sino también el balance político de los dirigentes que ha elegido para acompañarle.