El Gobierno de Pedro Sánchez lleva semanas trabajando para garantizarse el respaldo del PNV en un momento especialmente delicado para la legislatura. Mientras aumentan las presiones políticas sobre el Ejecutivo, Moncloa estaría reforzando sus lazos con los nacionalistas vascos mediante una combinación de nuevas transferencias, mejoras en la financiación autonómica y compromisos electorales destinados a asegurar la estabilidad parlamentaria.
Según diversas informaciones políticas conocidas en los últimos días, una de las principales bazas del Ejecutivo pasa por garantizar que las próximas elecciones generales no coincidan con las municipales y forales previstas para mayo de 2027. Una posibilidad que ya adelantó El País y que resulta especialmente relevante para el PNV, que teme que una convocatoria conjunta perjudique sus intereses electorales en Euskadi.
El compromiso se suma a la negociación de un nuevo cupo vasco para el periodo 2027-2031 y a la aceleración de varias transferencias pendientes entre el Gobierno central y el Ejecutivo autonómico. En las próximas semanas está previsto que ambas administraciones celebren nuevas reuniones bilaterales para avanzar en estos acuerdos.








